Ahora Madrid agita (otra vez) la Guerra Civil

El exposición dedica sólo uno de sus 16 apartados a la cruenta represión en el Madrid republicano de 1936.

La exposición «No pasarán. 16 días», organizada por la Oficina de Derechos Humanos del consistorio, abre hoy sus puertas en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor. Incluye numerosas fotografías, carteles, películas y documentos inéditos o desconocidos, entre ellos alguno del general Francisco Franco
La exposición «No pasarán. 16 días», organizada por la Oficina de Derechos Humanos del consistorio, abre hoy sus puertas en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor. Incluye numerosas fotografías, carteles, películas y documentos inéditos o desconocidos, entre ellos alguno del general Francisco Franco

El exposición dedica sólo uno de sus 16 apartados a la cruenta represión en el Madrid republicano de 1936.

Con tres cuartas partes de la legislatura ya consumidas, el Gobierno de Manuela Carmena (Ahora Madrid) no ha logrado cumplir dos de sus grandes objetivos en materia de Memoria Histórica: el cambio de nombre de las calles con reminiscencias franquistas continúa paralizado en los juzgados y el proyecto para abrir un museo sobre la Guerra Civil en la capital parece completamente olvidado. Un pobre bagaje que, sin embargo, no ha llevado, al equipo de la ex jueza a renunciar a este argumento en su acción cotidiana de Gobierno.

La alcaldesa lo recupera hoy, precisamente coincidiendo con uno de los momentos más delicados para su Gobierno. Esta mañana, Carmena inaugura junto a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, una exposición sobre la batalla de Madrid. Con la muestra «No Pasarán. Madrid 1936. 16 días», el Gobierno de Ahora Madrid quiere, según Mauricio Valiente, tercer teniente de alcalde y responsable de la Oficina de Derechos Humanos, mostrar «la resistencia del pueblo madrileño frente a la agresión de las tropas franquistas». La muestra abrirá sus puertas no sin polémica. «Busca el enfrentamiento y no la reconciliación, busca la división y no la unión y busca reabrir heridas y no cerrar definitivamente las heridas», aseguró ayer el portavoz del grupo municipal popular en el consistorio, José Luis Martínez-Almeida. A juicio de este concejal, «para ofrecer una visión global de la guerra, la muestra también debería hacer referencia a las 8.000 personas que fueron asesinadas en la ciudad de Madrid y que están en las fosas de Paracuellos del Jarama».

Una de las principales críticas a la muestra se fundamenta en que apenas dedica espacio a la represión interna que se vivió en el Madrid republicano durante los días que duró la batalla. Se da la circunstancia de que justo en aquellos días tuvieron lugar las sacas que terminaron con el asesinato de centenares de presos en Paracuellos y Torrejón. Según la información del material que podrá contemplarse desde hoy en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor, a la que ha tenido acceso este diario, sólo uno de los 16 apartados en los que se divide la muestra –bajo el título «La otra Madrid»– hace referencia a estos crímenes. Gonzalo Berger, uno de sus comisarios, explica a LA RAZÓN que en ese ítem lo que se incluye precisamente el listado de las personas que fueron sacadas en aquellos días de las prisiones modelo para ser trasladados a Valencia, muchos de los cuales fueron asesinados en Paracuellos: «Cada uno es libre de opinar lo que quiera pero no estoy de acuerdo con esta crítica. Una de las consecuencias de que las tropas franquistas se aproximan a Madrid es que se trasladan todos los presos que se consideran enemigos políticos y muchos son asesinados». Si poner nombres y apellidos a los muertos por la represión republicana no es suficiente, ya me dirás. Pienso que es suficiente y que es un reconocimiento además inédito porque no se había hecho público ese listado». A juicio de Berger –que ha compartido la tarea de comisariar «No pasarán» con Tania Balló–, la exposición «no va tanto de los hechos militares sino del comportamiento de los ciudadanos de Madrid en defensa de la democracia». El recorrido incluye documentos inéditos, como algunos manuscritos de Franco o la carta original en la que Durruti es llamadado para contribuir a la defensa de Madrid.