Año I después de Cervantes

Se cumple el primer aniversario del hallazgo de los restos del escritor en el Convento de las Trinitarias. El Ayuntamiento aún no organiza visitas guiadas a la tumba

Los trabajos en el convento de las monjas Trinitarias
Los trabajos en el convento de las monjas Trinitarias

Se cumple el primer aniversario del hallazgo de los restos del escritor en el Convento de las Trinitarias. El Ayuntamiento aún no organiza visitas guiadas a la tumba

La clandestinidad de la tumba de puertas para afuera contrasta con el intenso trabajo que los arqueólogos capitaneados por Francisco Etxeberria realizan en el interior del templo. Los huesos no pueden salir del convento –así lo acordó Ana Botella con las religiosas– y eso obliga a continuar la investigación bajo tierra, en la cripta en la que comenzó todo. En ese espacio de apenas 56 metros cuadrados, el 23 de febrero del pasado año se produjo el hallazgo. Fue en la «fosa 32»: la constatación de la existencia de restos de 10 adultos y 5 niños, compatibles con el osario primitivo –en el que además de Cervantes también descansa su mujer Catalina Salazar–, que fue trasladado a la cripta en una fecha anterior a 1730. «No tenemos la certeza absoluta, matemática, de estar ante los restos de Cervantes. Estamos convencidos de que entre estos fragmentos tenemos algo de Cervantes. Son muchas las coincidencias y no hay discrepancias», aseguró entonces Francisco Etxeberria, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Hoy, en esa cripta, el laboratorio de campaña sigue activo. De hecho, nunca se llegó a levantar. «Los trabajos en la cripta ahora están centrados en los restos osteológicos de los centenares de niños que encontramos y que murieron por raquitismo», asegura Almudena García Rubio, del equipo de Etxeberria. Tras la confirmación histórica, arqueológica y antropológica del hallazgo de Cervantes, el Gobierno de Manuela Carmena ha querido financiar con 30.000 euros los trabajos sobre los restos de los 450 niños hallados en el nivel de enterramiento correspondiente a un osario del siglo XIX. Según la directora general de Bibliotecas del consistorio, Belén Llera, sólo cuando culminen estos trabajos se planteará la posibilidad de acondicionar la cripta para abrirla al público. Como pronto, en 2017. «La idea que tenía el anterior Gobierno era abrir la iglesia –un espacio independiente de la cripta– para que se pudiera visitar la lápida o incluirlo en alguna ruta. Es algo que se habría hecho en un país normal», sostiene Luis Avial, el experto en georradar que participó en la investigación. A la espera de que el Gobierno de Ahora Madrid se decida a ello, el proyecto que sí sigue en pie es el documental que sobre estos trabajos ha estado realizando el cineasta Javier Balaguer, que podría estar terminado este año.