Ayuso pide no autorizar manifestaciones proindependencia hasta que cese la violencia en Cataluña

La presidenta de la Comunidad pedirá una reunión urgente con la Delegación del Gobierno tras los graves incidentes de la manifestación de radicales. Critica la “dejación” de un “Gobierno central que está totalmente sobrepasado” ante los acontecimientos

La presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
La presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid solicitará no autorizar más manifestaciones pro-independentistas hasta que cese la violencia en Cataluña

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció ayer que pedirá una reunión urgente con la Delegación del Gobierno ante los graves incidentes que se produjeron en la capital el pasado sábado, que se saldaron con más de veinte heridos y una docena de detenidos, además de grandes destrozos.

Ayuso criticó «enérgicamente la dejación del Gobierno central en materia de seguridad en estos días, ya que está totalmente sobrepasado ante los acontecimientos». Igualmente, reclamó a la Delegación del Gobierno en la Comunidad dar detalles para conocer los criterios y motivos por los que se concedió la autorización de la manifestación, especialmente sobre si había realizado algún tipo de investigación previa sobre los convocantes.

En este sentido, la presidenta dijo que «hay que extremar la autorización de cualquier tipo de manifestación ultra, sean del signo que sean», para evitar los altercados y la violencia en la que suelen desembocar. «Cualquier manifestación o concentración que en Madrid pueda ser objeto posterior de altercado y destrozo de mobiliario y desórdenes le pido a la delegación del Gobierno que extreme las autorizaciones», solicitó Ayuso. En esta línea, ha precisado que no se «trata de su prohibición», sino de «extremar la identificación y precedentes» de las asociaciones convocantes, especialmente ante concentraciones «con un escenario bien distinto como es el apoyo de un intento de golpe de Estado».

Así, solicitará que «no se autoricen nuevas manifestaciones proindependentistas hasta que no cese definitivamente la violencia en las calles de Cataluña». La presidenta añadió que «en Madrid no vamos a permitir dejación de funciones por parte del Gobierno de España, también en esta materia», antes de recordar cómo «hace pocos meses» se produjo en la capital de España una manifestación proindependentista y «no ocurrió nada».

Desde su punto de vista, lo que está sucediendo en Cataluña «deja claro que hay un problema de orden público y una amenaza contra la libertad y la seguridad de los ciudadanos», que en su opinión «se ven presos de este tipo de manifestaciones violentas». Teniendo en cuenta que «las circunstancias han cambiado, ahora sí hay que extremar esas autorizaciones», argumentó.

Ayuso basa sus peticiones en la Ley Orgánica 9/1983, artículo 10, que indica que «si la autoridad gubernativa considerase que existen razones fundadas de que puedan producirse alteraciones de orden público, con peligro para personas o bienes, podrá prohibir la reunión o manifestación o, en su caso, proponer la modificación de la fecha, lugar, duración o itinerario de la reunión o manifestación».

Por último, la presidenta reiteró su reconocimiento, apoyo y solidaridad con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado «cuyo trabajo es indispensable dentro de nuestro Estado de Derecho democrático y avanzado».

Por su parte, el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, manifestó ayer que «en Madrid no caben indeseables que quieran destruir nuestra convivencia», a diferencia de lo que ocurre «en otros lugares de España» donde, a su juicio, hay «comprensión cuando no se alientan» los disturbios. Además, ironizó en referencia al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska: «Me produce cierta gracia que el mismo ministro que dice que cuando va por la Gran Vía se tiene que cambiar la cartera porque vive la inseguridad diga que en Barcelona se vive una situación de normalidad». Almeida dijo que, a su juicio, la inacción del Gobierno en Cataluña atiende a un interés electoral.