Cae el clan de «Los Emilios»

Ahora mismo era el clan más fuerte en la Cañada y llegaban a colocar un kilo cada dos días. Desde que «Los Gordos» sufrieron el pasado año uno de los golpes más duros de su historia (acaban de entrar en prisión, entre otros, el matrimonio cabecilla), «Los Emilios» se habían hecho con buena parte de la clientela que pillaba a los primeros. Ellos también llevan muchos años en la región y, desde que empezaron a comprar parcelas en la Cañada, rivalizaban en la venta de estupefaciente con el resto del clanes. Son conocidos, como el resto de clanes de etnia gitana de la Cañada, por la buena calidad del estupefaciente que dispensan, lo que atrae a multitud de consumidores, incluso ocasionales. No tenían sólo una vivienda bunkerizada. Parte de la extensa familia, originarios de Extremadura, vivía en una enorme parcela del sector 6 de Valdemingómez que albergaba nada menos que 14 viviendas con forma de corrala de las que tres estaban dedicadas sólo a la venta de estupefaciente: cocaína, heroína o la mezcla de ambas tanto en pequeñas dosis como en grandes cantidades. El resto eran las viviendas habituales de la familia. La «operación Corralón», que tuvo su punto cumbre el pasado 18 de noviembre, se saldó con la detención de 22 miembros del clan. La forma en la que estaban construidas las viviendas facilitaba las labores de vigilancia, pero no pudieron anticiparse a la entrada de los agentes del Grupo Operativo de Inspecciones Técnicas (GOIT) y de la Policía Judicial de Villa de Vallecas. Situada en la parcela 55B, la construcción contaba con un único acceso principal y dos salidas traseras.

Los pormenores de la operación los explicaron ayer en rueda de prensa la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, el jefe superior de Policía de Madrid, Alfonso Fernández, y el comisario de Villa de Vallecas, Tomás González.

Como grupo organizado que eran, tenían bien definido el reparto de tareas. Las mujeres eran las encargadas de dispensar la droga en el interior de la corrala mientras que los hombres vigilaban los accesos franqueando la entrada a los compradores y provistos de armas de fuego que también utilizaban para defenderse del ataque de clanes rivales. Pero la investigación también reveló que los detenidos eran titulares de muchas propiedades inmobiliarias, en su mayoría fincas rústicas y urbanas en varias comunidades autónomas, especialmente en Extremadura y numerosos vehículos. Además, la Policía constató que, efectivamente, no podían demostrar la procedencia de sus ingresos.

En los registros se les intervinieron seis pistolas semiautomáticas, una escopeta, numerosa munición, y aproximadamente 21.000 euros en efectivo procedentes del menudeo.

La segunda gran operación contra estos clanes de la droga la efectuaron el pasado 5 de diciembre. También de forma sospresiva, los agentes entraron en otro «negocio» y detuvieron a 13 personas. La «jefa» era Pilar Fernández Cortés, alias «La Nano», que a sus 32 años llevaba no sólo el negocio de la Cañada sino que abastecía a numerosos camellos de la capital, llegando la Policía a localizar otro punto de venta de droga en Tetuán. «La Nano» contaba con la ayuda de su madre, Carmen Cortés Vargas, de 42 años, que se encargaba de guardar a buen recaudo el estupefaciente y la recaudación. Los agentes se incautaron de 3.400 euros en efectivo, 181 gramos de cocaína y 482 gramos de heroína. Fuentes policiales destacan la gran cantidad de heroína incautada porque, aseguran, está surgiendo un repunte importante en el consumo de esta droga. Explican que se debe, en parte, a que es mucho más barata que la cocaína y la crisis aprieta.