Carmena vende como nuevas las mejoras de Botella en el Madrid Arena

La segunda parada de la visita en el pabellón fue en el vomitorio mortal
La segunda parada de la visita en el pabellón fue en el vomitorio mortal

Organiza un tour por el pabellón en el tercer aniversario de la tragedia para asegurar que es un «edificio muy seguro». Han quitado 8 cámaras.

El nombre del edificio ya ha quedado, irremediablemente, grabado a fuego en el rincón más triste de la memoria colectiva de todos los madrileños y, especialmente, en la de las familias de Katia, Rocío, Cristina, María Teresa y Belén. La intención del nuevo equipo de Gobierno con la desafortunada visita de ayer al pabellón donde hace tres años murieron estas cinco chicas, suponemos, sería transmitir una imagen de seguridad y comenzar la complicada tarea de «limpiar» de alguna forma ese mal recuerdo que el pabellón arrastrará durante muchos años. Sin embargo, el fondo de la visita –informar de «nuevas» medidas de seguridad–, no justificó la fecha escogida. La representante municipal que encabezó el «tour» preparado para la Prensa, el cual contó con tres paradas –siendo una de ellas el vomitorio donde las cinco jovenes fallecieron por aplastamiento– fue la delegada de Cultura y Deportes, Celia Mayer, quien relegó todo el protagonismo al director de Seguridad de Madrid Destino (antiguo Madrid Espacios y Congresos, Madridec), Raúl Valera.

Las tres paradas se realizaron en cada altura del edificio. El pabellón está situado en pendiente, por lo que cuenta con una planta media (cota 5), una más arriba (cota 11, que corresponde a las gradas superiores) y la planta más baja (cota 0, que corresponde a la pista). El director de Seguridad de Madrid Destino explicó de forma detallada en cada una el número de puertas, los accesos disponibles y sus medidas, insistiendo siempre en que «es un edificio seguro, que cumple con la normativa más estricta». Sin embargo, el actual equipo de Gobierno no debía de conocer las medidas que precisamente fallaron la fatídica noche porque explicaron como novedosas, es decir, vendieron como propias, las ya existentes (como el uso de pistolas lectoras de códigos, que ya se utilizaron en la fatídica fiesta o los «briefings» con todo el personal de seguridad, organización y mantenimiento, que también se hacían siempre) o las que se implantaron después de la tragedia tras la comisión de investigación que tuvo lugar en el Ayuntamiento, entonces dirigido por Ana Botella. En este sentido, entraría la contratación obligatoria de Samur-Protección Civil para eventos de más de 2.000 personas o el cómputo de aforo más restrictivo según el Código Técnico de Edificación (CTE), aprobado por decreto de 30 de enero de 2014 del delegado de Área de Seguridad y Emergencias. Las únicas medidas novedosas parece que son retirar cámaras exteriores (han dejado 9 de las 17 que había y han puesto dos en cada vomitorio) porque incumplían la Ley de Protección de Datos y la implantación de un sistema antiinterrupción de fluido eléctrico que actúa si falla el de la compañía. También se realizarán medidas informativas (cartelería, mensajes por megafonía), habrá un dispositivo «de refuerzo» para controlar el sistema de prevención de incendios y, eso sí, han anunciado que «se ha iniciado una nueva fase de estudios encaminada a realizar todas las mejoras de seguridad posibles en el edificio».