Carrillo impide a los alumnos de Magisterio prácticas en la pública

El rector de la UCM es el único que no ha firmado el convenio que regula las prácticas en los centros regionales. Con el periodo de matriculación abierto, alumnos y profesores ven con preocupación y desconcierto su formación para este curso

El rector de la UCM es el único que no ha firmado el convenio que regula las prácticas en los centros regionales. Con el periodo de matriculación abierto, alumnos y profesores ven con preocupación y desconcierto su formación para este curso

Con el periodo de matriculaciones abierto desde hace semanas, en la región hay 5.000 estudiantes que aún no tienen claras algunas de las materias más importantes para el curso que viene. Se trata de los alumnos de Magisterio del campus presencial más grande de España, la Universidad Complutense, obligados a realizar sus prácticas formativas en centros de titularidad privada porque su rector no ha firmado un convenio que ya ha rubricado el resto de centros universitarios madrileños.

El pasado 22 de abril el presidente regional, Ignacio González, firmaba un pacto de colaboración con los rectores de las universidades públicas y privadas de la Comunidad de Madrid con el fin de reformar estos estudios y proveer de una educación más excelente a los futuros profesores. Todos, excepto el de la Complutense, José Carrillo, quien por decisión propia prefirió no hacerlo. «Quiero pensar que ha sido por problemas de agenda y no por otras cuestiones que le alejan del objetivo que pretendemos: tener a los docentes mejor formados y preparados para aumentar la calidad de la enseñanza de los alumnos, lo que nos permitirá ser más competitivos en el futuro», aseguró durante el último Debate del Estado de la Región. Entonces el polémico dirigente universitario dio una explicación a su «plantón» al acto que se celebró en la Puerta del Sol: «La universidad quiere analizar en profundidad cómo afectarán los cambios propuestos por González al proceso educativo», aseguró a través de un comunicado.

Desde mediados de octubre de 2013 hasta los primeros meses de este año, cuando se formó un grupo de trabajo integrado por representantes de la Consejería de Educación y las universidades para mejorar el nivel de formación de los futuros maestros de Educación Primaria, la Complutense contó con un representante en estas citas que pudo hacer precisiones y alegaciones al texto final, pero, a día de hoy, con los plazos de matriculación para el próximo curso abiertos desde hace semanas, Carrillo y su equipo aún siguen estudiando el convenio.

La consecuencia inmediata, entre otras, es que hasta el momento sus estudiantes no tienen la opción de realizar las prácticas del grado de Maestro de Educación Infantil y Primaria en centros públicos y concertados que establece la Comunidad de Madrid, tal y como quedó marcado en el citado convenio.

La situación, según ha podido saber este periódico de fuentes universitarias, ya se ha convertido en el principal tema de preocupación para los docentes de Magisterio de la Complutense. «La Decana habló con el rector hace más de un mes y Carrillo le reconoció que no le constaba este problema del convenio y las prácticas», señalaron. El problema, añadieron estas fuentes, «es que muchos estudiantes se están matriculando sin saber esto, una circunstancia que puede crear problemas a lo largo del curso». Y es que, al parecer, la situación está pasando desapercibida por el momento para los alumnos, que, de saber que tienen las puertas de los colegios públicos y concertados cerradas, podrían optar por matricularse en cualquiera de los otros centros universitarios que están dentro del acuerdo desde abril (Autónoma, Alcalá de Henares, Rey Juan Carlos, ICAI-ICADE, San Pablo CEU, Alfonso X El Sabio, Antonio de Nebrija, Europea de Madrid, Francisco de Vitoria, Camilo José Cela y la UNED).

La preocupación del claustro

Aunque se asegura desde Educación que el problema está ya en vías de arreglarse, según pasan los días, el desconcierto en el claustro es mayor. Desde la Consejería de Educación declararon a LA RAZÓN que parece que el rector complutense tiene previsto firmar este año el convenio. «Si no lo han aprobado ya, estarán a punto de hacerlo y tendría vigor para este próximo curso», manifestó un portavoz de la cartera que dirige Lucía Figar. Pero esto tampoco deja contenta a parte del claustro de la facultad de Magisterio, que ve con preocupación cómo su universidad está perdiendo reputación mes a mes: «Es una pena, porque ya sólo por su nombre la Complutense tiene prestigio, pero ahora por lo que es famosa es por las goteras, los cadáveres y los monolitos de este rector. Estamos perdiendo puntos de forma acelerada», añaden.

El convenio para la mejora de la formación de los estudiantes de Magisterio de Primaria e Infantil también incluye otras cláusulas, como la exigencia de aprobar una prueba específica de acceso –coordinada por la Comisión de seguimiento que se ha fundado con integrantes de todas las partes en el convenio–, pasar el examen de Lengua en Selectividad o superar la PAU con un 9 sobre 14 para entrar en los grados que forman a los futuros docentes. También está fuera por ahora la Complutense de los 1,5 millones de incentivos que durante la firma de este documento prometió Ignacio González a las universidades para mejorar la formación de los futuros docentes, y eso que en su último libro de cuentas la institución que dirige José Carrillo (el de 2012) tiene apuntados143 millones en números rojos.