Cuatro encapuchados asaltan una sucursal en Retiro tras entrar por una alcantarilla

Tomaron como rehenes y maniataron a los empleados antes de huír con efectivo

La Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional rastreó sin éxito la zona por la que podrían haber huido los ladrones a la altura del número 74 de la calle Alcalá
La Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional rastreó sin éxito la zona por la que podrían haber huido los ladrones a la altura del número 74 de la calle Alcalá

madrid- Los lunes por la mañana y más si vienen después de unos días de fiesta son de cierto riesgo para los empleados de sucursales bancarias. Los ladrones tienen muchas horas para trabajarse a conciencia un butrón y estar preparados en la entidad para, en cuanto lleguen los empleados a primera hora de la mañana, asaltarlos por sorpresa y exigirles un botín. Eso parece que hicieron los cuatro encapuchados que aguardaban la llegada de los empleados de la sucursal del Banco Santander de la calle Príncipe de Vergara con Alcalá. Los cacos habían entrado por una alcantarilla y anduvieron por el subsuelo todo el recorrido hasta llegar a la altura del local, donde accedieron a través de una trampilla, según una de las empleadas. Por el mismo sitio, al parecer, huyeron. Apenas estuvieron diez minutos en el interior, según las mismas fuentes, pero a los empleados les pareció una eternidad. Los cuatro encapuchados iban armados con pistolas y un machete, según los empleados y, además, llevaban bridas de plástico para maniatarlos durante el asalto. Fue Paco, el portero de la finca del número 74 de la calle Alcalá quien, mientras se estaba aseando en el baño de su casa, escuchó sobre las 8:30 horas de la mañana un fuerte golpe y voces de un hombre español: «Si os portáis bien no os va a pasar nada». Paco se dio cuenta de que se trataba de un atraco y avisó a la Policía. Hasta la llegada de los agentes también escuchó «¿dónde están las llaves de las cajas?». Pero los ladrones escaparon muy rápido. «Al final uno dijo: "Venga, Luis –aunque el nombre que escuchó no lo tiene muy claro– que eres el único que falta"y al poco llegó la Policía». Entre los ocho empleados de la sucursal se encontraba el director. Cuando llegaron los agentes, los encapuchados ya se habían esfumado por el mismo camino por el que entraron. Los agentes de la Unidad de Subsuelo, los conocidos como los «topos», rastrearon el alcantarillado de la zona en busca de los cacos, pero ya no había ni rastro de ellos. El Grupo XII de Atracos de la Policía Nacional ya se ha hecho cargo de la investigación del suceso.

Tres de los empleados del banco, todos varones, tuvieron que ser atendidos por el Samur –que se desplazó hasta el lugar tras ser requerido por la Policía– porque presentaban heridas leves provocadas por rozaduras de las bridas en las muñecas y por dolores tras algún empujón, según un portavoz de Emergencias Madrid. Las mismas fuentes señalan que ninguno de los trabajadores requirió asistencia psicológica ni crisis de ansiedad tras el susto. Aunque en un principio se dijo que los ladrones no habían conseguido llevarse nada, la Jefatura Superior de Policía confirmó que sí habían conseguido un pequeño botín, sin precisar la cantidad.

Sin butrón

La madre de una empleada, que aguardaba ayer por la mañana a la puerta del banco esperando a que saliera su hija, explicó que ésta la había llamado tras lo ocurrido. «Me llamó llorando y muy nerviosa. Dijo que habían entrado "por una trampilla"y que llevaban navajas y pistolas y los ataron», explicó a Efe. Es decir, que los cacos no tuvieron que hacer ningún agujero en la pared, por lo que habría sido más complicado que los vecinos escuchasen ruidos. El método del alcantarillado y posterior butrón fue empleado hace algo más de un año –en mayo de 2011– por otra banda (o quizás la misma), que entró en una sucursal de Bankia de la avenida de la Albufera, en Vallecas. En esta ocasión consiguieron nada menos que 270.000 euros en efectivo.