El «botellón» se dispara un 53% en Madrid

Sólo en los cuatro primeros meses del año, la Policía Municipal intervino en 89 de estas fiestas celebradas entre menores de edad frente a las 58 en ese mismo periodo de 2015

Imagen de un botellón celebrado junto a la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense
Imagen de un botellón celebrado junto a la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense

Sólo en los cuatro primeros meses del año, la Policía Municipal intervino en 89 de estas fiestas celebradas entre menores de edad frente a las 58 en ese mismo periodo de 2015

La historia le ha otorgado a la bebida una función social que, generación tras generación, los jóvenes se han dedicado a preservar como parte de nuestra tradición; los adolescentes madrileños en la actualidad, también. O al menos eso demuestran los estudios realizados por el Instituto de Adicciones de Madrid Salud, que evidencian lo arraigada que está la práctica del «botellón» entre los jóvenes de la región. Las cifras hablan por sí solas: en 2015, entre la Cruz Roja y el Ayuntamiento, estas fiestas improvisadas en la calle tuvieron que ser intervenidas en casi 7.900 ocasiones, con lo que, desde 2012, se han llegado a imponer un total de 80.000 multas por beber alcohol en la vía pública. Pero el dato más preocupante es otro, pues el Samur atiende anualmente a una media de 300 menores por intoxicación etílica. En este sentido, datos oficiales de la Policía afirman que el año pasado, del total de intervenciones policiales por consumo de alcohol en la vía pública, 127 implicaban a madrileños menores. Entre enero y abril de este año, las actuaciones policiales en estos escenarios han estado protagonizadas por menores de edad en 89 ocasiones, lo que supone 31 más que en el mismo periodo en 2015, cuando fueron sólo 58. El incremento es importante, ya que significa que, con los datos policiales sobre la mesa, la práctica de botellón entre menores ha crecido un 53,4% en sólo un año. Por todo esto, el Ayuntamiento de Madrid concluyó que la sanción económica no estaba teniendo el efecto disuasorio esperado y que, por tanto, la reconsideración de los programas de prevención en la capital era una labor urgente e ineludible.

Para dar un vuelco a esta situación, el consistorio ya está ofreciendo alternativa a las sanciones. Sólo desde el mes de enero, 41 menores multados han sido «perdonados» a cambio de su participación en programas individualizados de tratamiento y formación.

Pero, ¿dónde se hace «botellón» en Madrid? La primera respuesta se vuelve casi obvia: en Ciudad Universitaria. Aquí se concentran casi todas las facultades y escuelas de la Complutense y la Politécnica, además de 30 colegios mayores. Se bebe más allá donde hay estudiantes, tal y como lo demuestran las cifras: octubre –coincidiendo con el inicio de curso– es el mes en el que se registran más intervenciones policiales.

El segundo distrito con más intervenciones por consumo de alcohol en la calle es Moncloa-Aravaca. Aquí se encuentra otro de los enclaves favoritos para beber al aire libre: el Parque del Oeste. Es, sin embargo, el distrito Centro el que se lleva el oro. La práctica del «botellón» aquí no deja de crecer: entre enero y abril de 2016 las intervenciones policiales aumentaron un 16% con respecto al mismo periodo en 2015. Que existe un problema parece evidente; cuál es la mejor solución para solventarlo no es tan fácil de sentenciar. Y más ahora que llega el calor y a la lista de distritos «aptos para el botellón» se suman otros como Chamartín, Latina o Carabanchel. Así, se compensa la fuerte bajada que sufre Ciudad Universitaria desde que acaban las clases, es decir, cuando los estudiantes vuelven a sus casas, los madrileños y los festejos del verano se ocupan de llenar su vacío.