El doctor Viñals «no hizo nada» en la enfermería del Arena

Un técnico del Samur asegura ante el juez que, a su llegada, las víctimas estaban sin atender

La Razón
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Hay mucho que explicar en el banquillo del Juzgado de Instrucción número 51 de Plaza de Castilla. Ya no sólo por lo oscuro del contrato por el que esa noche trabajaron los doctores Simón y Carlos Viñals en el Madrid Arena –si es que existió y cómo fue aquel acuerdo paralelo a la legalidad– o por la incapacidad en ese momento para ejercer su profesión (el padre), sino por lo más importante, que se desprende de todas las declaraciones de testigos e imputados: no atendieron a las víctimas. Su cometido era salvar vidas y, al parecer, ni lo intentaron. Eso es lo que ratificó ayer ante el instructor de la causa, Eduardo López-Palop, el técnico del Samur Jesús Jiménez, uno de los primeros profesionales de Emergencias-Madrid en llegar al pabellón municipal la madrugada del 1 de noviembre de 2012 tras la avalancha que se cobró cinco víctimas mortales.

Según los abogados de las víctimas, Jiménez explicó ayer en sede judicial que se encontró a tres jóvenes en parada cardiorrespiratoria sin atender en la enfermería del recinto y que allí no se había usado desfribilador, no se empleó adrenalina ni se practicó el masaje cardiopulmonar. Según el testigo, el doctor Simón Viñals (responsable de la asistencia médica aquella noche) «no hizo nada» para atender a las víctimas, puesto que estaba en la puerta de entrada, vestido de traje y sin una gota de sudor, según explicó a la salida de la declaración el abogado de la familia de Belén Langdon, Abdón Núñez.

El juez le ha leído al testigo el informe del supervisor de guardia del Samur-Protección Civil y le ha preguntado si las niñas estaban sin atender, si nadie practicaba la reanimación cardiopulmonar, si no tenían vías y si el doctor Viñals estaba desentendido de ellas, a lo que ha respondido taxativamente que sí. Núñez estimó que no es que hubiera «mala praxis» por parte de los doctores Simón y su hijo Carlos Viñals, sino que «no hicieron nada» para atender a las víctimas. Sin embargo, José Crespo, abogado de los doctores Viñals, opinó que ayer se había puesto de manifiesto que el documento de impresiones que elaboró el doctor San Juan se hizo «con absoluta ligereza» y dentro del «terreno de la temeridad».

Jiménez explicó que ninguno de los miembros del equipo del doctor San Juan formuló ninguna pregunta al doctor Viñals ni a su equipo sobre cuáles eran las maniobras de reanimación cardiopulmonar que habían realizado con anterioridad a su llegada. Para Crespo esto supone una irresponsabilidad, ya que, según argumenta, los miembros del Samur comenzaron su actuación sin saber qué era lo que había estado haciendo el doctor Viñals previamente, con el consiguiente peligro que esto podría suponer para la recuperación de las víctimas.

«Ellos hablan de lo que vieron cuando llegaron a la enfermería, pero la actuación que tuvieron mis clientes fue de escasos minutos hasta que llegó la Unidad de Soporte Vital Avanzado del Samur», que le dio el relevo al equipo de Viñals. Tanto Simón como Carlos Viñals tienen abiertos sendos expedientes disciplinarios por falta grave. El Colegio de Médicos considera que Viñals no estaba capacitado para ejercer al ser colegiado honorífico (no pagaba las cuotas). Además, por su edad, se le acusa de «ejercer la profesión médica sin estar capacitado para ello y prestar una atención médica carente de la calidad médica y humana exigibles en las circunstancias en las que se hallaba».