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El sanedrín de la reforma electoral

La Razón
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«Con esta fórmula, los políticos se cuidarán mucho más de responder de forma directa a los intereses de los ciudadanos y no de las cúpulas de los partidos políticos». Con esta idea, el Partido Popular de la Asamblea de Madrid quiere cambiar la ley electoral para que la región se divida en 43 circunscripiciones y cada una de ellas tenga asignada un diputado que la represente en la Cámara. De aprobarse, sería un sistema basado en la ley electoral alemana y con importantes similitudes a ésta, aunque no igual.

Pero para poder llevarlo a cabo, los populares necesitan contar con el apoyo de dos tercios de la Cámara. Una cifra que por ahora no tienen a su alcance. Por eso, el PP registró ayer una solicitud en la Asamblea para que el próximo 16 de octubre, día en el que se celebra la próxima sesión de la Comisión de la Reforma de la Ley Electoral, se invite a participar a los tres ex presidentes autonómicos -Joaquín Leguina (PSOE), Alberto Ruiz- Gallardón (PP) y Esperanza Aguirre (PP)- en el debate sobre esta reforma. El portavoz del Ejecutivo madrileño, Salvador Victoria, resumía esa invitación en que «la voz de los ex presidentes es más que autorizada a la hora de plantear reformas y propuestas». Aún así, no están obligados a asistir.

Junto a los tres políticos, los populares han pedido la participación de otros seis expertos a los que la Cámara podrá consultar: Carlos Vidal, profesor de Derecho Constitucional de la UNED; Enrique Arnaldo Alcubilla, profesor de Derecho Constitucional de la Rey Juan Carlos; Ángel Sánchez Navarro, profesor de Derecho Constitucional de la Complutense; Dieter Nohlen, profesor de Ciencia Pólítica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Heilderberg; Octavi August Grau, secretario general y portavoz de Acción por la Democracia y Antoni Gutiérrez Rubí, consultor político.

La reforma de la ley consiste, en la práctica, en que el ciudadano tendrá que depositar dos votos a la Asamblea de Madrid. Uno de los votos irá destinado a una lista de nombres de un partido político, tal y como ocurre en la actualidad. Los representantes que salgan de estas papeletas ocuparán el 66% de la cámara. El otro irá destinado a elegir el representante de la circunscripción en la que el ciudadano ejerce el derecho a voto. Cada zona de Madrid elegiría, de aprobarse la norma, a un representante y el total de éstos sumaría el 33% de diputados restantes.

El número de escaños que tendrá cada partido no cambiará, según recoge la reforma presentada por el PP. Esa cifra seguirá estando determinada por el número de votos que se obtenga en las urnas, tal y como sucede en la actualidad. El cambio radica en que los partidos tendrán que incluir, obligatoriamente, a los representantes elegidos en las circunscripciones y completarlo después con los nombres de la lista del grupo.

Un diputado al que dirigirse

«A día de hoy, el elector no tiene relación con sus representantes porque las listas son cerradas y están bloqueadas. Lo que se propone es algo parecido al sistema alemán y lo que mejor define su funcionamiento es su propio nombre: Sistema de Representación Proporcional Personalizada». Quienes explican así la reforma son Guillem y Octavi August Grau que, además de hermanos y fundadores de Acción por la Democracia, forman parte de los elegidos por la Asamblea para constituir el grupo de expertos que estudiará el cambio.

Los hermanos Grau, que dicen ser una sola voz en este campo, aseguran que, de esta forma, todos los ciudadanos «tienen una persona, con nombre y apellidos, a la que dirigirse si se les presenta algún problema o quieren hacer llegar una idea a la Asamblea». El diputado se verá entonces en «la obligación de atender estas peticiones si quiere ser reelegido porque su cargo depende de una comunidad concreta. Pero hay que aclarar que estas solicitudes o peticiones no son vinculantes para el diputado». En Alemania, donde este sistema lleva funcionando desde mediados del siglo pasado, «aproximadamente un 10% de las peticiones se resuelve de forma presencial entre y el ciudadano y el político; y el 90% restante se hace de manera escrita. Prácticamente el 100% de las solicitudes se responde».

Otro de los expertos que formará parte del grupo de asesores será Ángel Sánchez Navarro, subdirector del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Para él, «la idea es razonable» por conservar la proporcionalidad y al mismo tiempo introducir, a través de la elección del diputado de circunscripción, la posibilidad de elegir a un representante «por confianza». Y aunque la reforma convence «en términos teóricos» a Sánchez Navarro cree que se trata de un modelo que topa con algunos interrogantes al llevarlo a la práctica, fundamentalmente a la hora «de dibujar las circunscripciones». En esta tarea, el doctor en Derecho ve necesaria «la participación de demógrafos y sociólogos» para ver «si se sigue respetando la proporcionalidad». Y Sánchez Navarro destaca otro problema que, sin embargo, resulta inevitable: «Podría suceder que Belén Esteban tuviera más votos que un Premio Nobel».

Con esta propuesta de reforma, lo que el Partido Popular pretende, según su portavoz en la Asamblea, Íñigo Henríquez de Luna, es aportar un «modelo para el consenso». Basado en el sistema alemán, este formato de doble urna, recuerda el líder popular, hubiera deparado en las últimas autonómicas un resultado exactamente igual al que hubo. «La única diferencia es que 43 diputados hubieran sido elegidos directamente por los ciudadanos». Henríquez de Luna sostiene que así se «personaliza la política y se acerca la democracia a las personas». Respecto a la acogida que la iniciativa pueda tener entre el principal partido de la oposición, el portavoz del PP desconfía: «Esperamos un talante distinto. Muchos líderes socialistas como Rubalcaba o Bono en su día hablaron bien del sistema alemán, y Tomás Gómez no puede seguir en la estrategia del "me opongo a todo"».

En cualquier caso, fuentes del PP aseguran que el proceso no será simple y durará años.