El secreto del éxito de Madrid 2020

La presencia en Lausana del Príncipe y de Rajoy catapulta la candidatura. Detrás de su preparación estuvo el norteamericano Terrence Burns, un profesor con mano de hierro

El Príncipe, Rajoy, Cardenal, Jacques Rogge, Alejandro Blanco y Ana Botella contemplan la maqueta de Madrid 2020
El Príncipe, Rajoy, Cardenal, Jacques Rogge, Alejandro Blanco y Ana Botella contemplan la maqueta de Madrid 2020

Lausana- Todo tiene un porqué, la caída en barrena de Estambul, la pérdida de imagen de Tokio y el despegue de Madrid en Lausana. El éxito de la candidatura española en Suiza tiene su origen en una labor estajanovista, donde no hay lugar para el descanso y el avión es el sofá donde abordar el sueño reparador si no hay deberes. Y nadie se libra, no hay escaqueo que valga. Luis de Guindos no llegó a tiempo del último ensayo de la presentación y no le quedó más remedio que someterse, él solo, a la disciplina de Terrence Burns, la mano de hierro de la candidatura, ¡durante dos horas!

El «fichaje» estrella

Después de dos intentonas y otros tantos revolcones, Madrid entendió los mensajes del Comité Olímpico Internacional y afrontó la tercera tentativa con ideas renovadas. El destino también jugó sus bazas. El 23 de mayo de 2012, en Quebec, poco antes de que anunciaran las ciudades que pasaban el corte para optar a los Juegos de 2020, alguien le dijo a Alejandro Blanco que había una pieza libre y que si quería que Madrid ganara tenía que conseguirla. Le hablaban de Terrence Burns, un norteamericano que trabajó para los Juegos de Atlanta y para Pekín, que empezó con Roma, mientras fue candidata, y continuó con Bakú, una de las implicadas en este corte. «Bakú se queda fuera, ve a por él». Blanco averiguó que podía trabajar para una tercera candidatura y su sorpresa fue cuando Burns, un tipo que en el olimpismo tiene fama de triunfador, le comentó que deseaba ir con Madrid, «porque es la ganadora». Sus emolumentos están al alcance del poderío económico japonés, o turco, pero rebajó su «caché».

Terrence Burns empezó a trabajar. Él es quien se encarga de preparar todos los discursos, todos, cuida la imagen de los protagonistas y su expresión corporal. Exige al límite, a todos, y no admite que nadie cambie un concepto en el discurso, si acaso, algún giro en alguna expresión.

«Somos un equipo»

Cuando al Príncipe le felicitan los miembros del COI y sus compañeros de candidatura le dan las gracias, siempre responde: «Somos un equipo». Y como se siente integrado en él, se ha sometido a las exigentes y extenuantes sesiones de Burns, como Ana Botella, Blanco, Zabell, Víctor Sánchez, Juan Antonio Samaranch o De Guindos. Le dan lo mismo nobles que plebeyos. Él se empeñó en que la presentación de Madrid fuera la mejor, y lo consiguió. Pero hay más consultores internacionales, como Darren Hughs, que se encarga de la labor audiovisual, de la documentación y de preparar preguntas y respuestas ante la Asamblea del COI o ante los periodistas. Y para relaciones internacionales, Simon Clegg, mano derecha de Greg Reedie –presidente de la Comisión de Evaluación– en Londres'2012. Su aportación ha sido definitiva. Cuando termninó la presentación madrileña, Nicole Hoevertsz, de Aruba y miembro del COI, decía: «No he visto presentación mejor, más espléndida y más perfecta que la de Madrid». Y el ex nadador Aleksander Popov, miembro ruso del COI que nunca votó a Madrid, le dijo al Príncipe: «Señor, ha sido maravilloso». Sólo faltan los votos, ahora mucho más factibles.

Objetivo Buenos Aires

Desde el último voluntario hasta el primer miembro de la candidatura. Cualquiera que se haya implicado un mínimo en la ilusión por traer a Madrid los Juegos en 2020 lleva una fecha grabada a fuego: 7 de septiembre de 2013. Ese día, el COI dará en la capital de Argentina su veredicto final tras una última toma de pulso a las candidatas. La alegría contenida estos días en Lausana se reflejaba a media luz precisamente por ese motivo: queda el examen final y aunque parecemos los favoritos, no hay que relajarse. «Todavía hay batalla que hacer», recordó ayer el Príncipe Felipe desde Suiza, que añadió que, aunque el equipo está «muy contento de cómo va todo», dijo que «no hay que confiarse hasta el último día». En la misma línea habló la alcaldesa de la capital, Ana Botella. «Sólo hemos recibido comentarios agradables», reconoció Botella, al tiempo que pidió prudencia: «Lo celebraremos si Dios quiere el 7 de septiembre, hasta entonces, a trabajar».