Política

La «purga» socialista: cambio de cerradura y once despedidos por burofax

Envía un burofax con su finiquito a los cargos de confianza de Gómez

Edificio del Palacio de la Prensa donde se encuentra la sede del PSM
Edificio del Palacio de la Prensa donde se encuentra la sede del PSM

Ayer ni Tomás Gómez ni los trabajadores del PSOE de Madrid pudieron entrar en su sede. La nueva Comisión Gestora, liderada por Rafael Simancas, había ordenado cambiar la cerradura de la puerta mientras se reunía por primera vez ante los medios en la sala de Prensa de la calle Ferraz. A partir de ahora y durante al menos los próximos seis meses, lo harán en el Palacio de la Prensa, el cuartel general del PSM Callao que ayer sus trabajadores se encontraron cerrado a cal y canto y flanqueado por miembros de la seguridad del edificio de la dirección nacional con una orden bien aprendida: «Aquí no pasa nadie».

Así, liberados de sus tareas, con un permiso de dos días remunerados, algunos de ellos decidieron regresar a sus domicilios todavía estupefactos. Tomás Gómez se enteraba de la labor de los cerrajeros en su hasta ayer despacho en los platós de La Sexta, en los que fue requerido para dar su versión de lo ocurrido el miércoles. El ex secretario general, gran aficionado a las motos, no volvería a entrar en su despacho con balcón y vistas a la Gran Vía, por eso, con cierta sorna pidió que «por lo menos, que me devuelvan la miniatura de mi vespa».

Horas más tarde, Rafael Simancas se acercaba a Callao a «tomar posesión» de la sede. Allí aún quedaban más noticias para hasta once trabajadores del PSM a los que la Comisión Ejecutiva Federal notificó con un burofax su despido.

«Por la presente os traslado para vuestro conocimiento que desde la Comisión Ejecutiva Federal se me ha comunicado que con fecha 12 de febrero de 2015, se han dado por finalizados los once contratos de trabajo de obra y servicio determinado que se encontraban vinculados al mandato de la Comisión Ejecutiva Regional», notificó a las 17:50 horas la dirección federal los despidos a los cargos de confianza de Gómez, que también recibieron sus propuestas de liquidación y el finiquito de sus contratos.

Los afectados, según explicaron fuentes del comité de empresa a Efe, pertenecen a diferentes categorías de administrativos y técnicos y cubren diversas funciones en la formación, desde la seguridad a la organización de actos públicos.

Tras conocer estas comunicaciones, el presidente del Comité de Empresa del PSM, Ernesto López, se puso en contacto con Simancas para solicitarle que vuelva a contratar «de manera inmediata» a los empleados cesados con un contrato de obra y servicio vinculado al mandato de la gestora. López le recordó en el escrito, al que tuvo acceso Efe, que eso fue lo que hizo, en una situación similar, la gestora encabezada por la entonces ministra Cristina Narbona, que hace ocho años asumió el control del PSM.

El presidente del comité de empresa remarcó en su comunicación que estos puestos de trabajo ya estaban presupuestados en el plan de viabilidad de la formación.

No es la primera vez que en el PSM se reparten las cartas de despido. En 2008, un año después de la llegada de Tomás Gómez a la Secretaría General del PSM, el ahora damnificado despidió a seis trabajadores del partido. Entre los agraviados curiosamente estaba la que durante años había sido la jefa de prensa de Simancas en el partido y junto a ella, otros cinco empleados a los que se les notificó su salida mediante una llamada desde el departamento de Administración del partido. La siguiente «limpia» llegó en julio de 2011, cuando se expulsó del partido a nueve empleados que se había posicionado a favor de Trinidad Jiménez en las primarias que ganó Gómez. Él dijo que tomaba esta decisión por un «reajuste de presupuesto». En esta ocasión, un juzgado de lo Social condenó al PSM a readmitirlos por considerar su despido improcedente «por vulneración de los derechos fundamentales a la Libertad Sindical y a la Libertad Ideológica».