Georgie Fame, una vida al piano

El compositor de éxitos de los sesenta como «Rosetta» y «The Ballad of Bonnie & Clyde» repasa una vida de jazz y rhythm & blues

Georgie Fame hizo su leyenda en el piano del Flamingo Club, y con ese formato llega al Teatro Lara
Georgie Fame hizo su leyenda en el piano del Flamingo Club, y con ese formato llega al Teatro Lara

Como tantos otros jóvenes de su generación, Clive Powell entró en contacto con la música por la radio, con las orejas abiertas cuando Little Richard o Jerry Lee Lewis levantaban el flequillo de los más conservadores y las faldas de las jovencitas. Formó una banda, The Blackjacks, y un día de 1959 el promotor Larry Parnes le tomó bajo su protección e incluso le dio el que sería su nombre a partir de entonces: Georgie Fame se haría famoso en los sesenta con una larga lista de números uno, entre los que destacaron «Yeh Yeh», «Rosetta» o «The Ballad of Bonnie & Clyde». Sin embargo, el camino de Fame hacia su estatus legendario tendría una formación decisiva: la residencia al frente del piano del Flamingo Club del Soho londinense, tocando cada noche un repertorio en directo, le convertiría en el virtuoso musical que es, y por eso llega a Madrid en el ciclo Leyendas con Estrella, un programa de Estrella Galicia por el que ya han pasado Eric Burdon o Mick Taylor, entre otros.

Como si retrocediéramos unas cuantas décadas, Fame se presenta en el Teatro Lara con el formato de hombre-piano y ayer, en rueda de prensa, no descartó que incluso se atreva con el gran ejemplar del propio teatro. «Comenzaré interpretando yo solo al piano algunos de los temas que me inspiraron y me interesaron de joven», comentó el músico inglés, que viene acompañado de un trío para afrontar el resto de repertorio basado en blues y jazz. «Voy a interpretar mi vida», anunció Fame, que ha colaborado con Eric Clapton, Muddy Waters, Van Morrison o incluso The Verve. Con los años, este compositor ha compaginado los álbumes (ha publicado 20 trabajos) con la música para anuncios, las bandas sonoras e incluso una obra de teatro musical. Su faceta más jazzística tuvo su punto culminante con el aclamado disco «Poet in New York» (2000). Un espectáculo para buenos paladares.