Jardines versión original para el Palacio de Boadilla

Con 1,7 millones de euros se cumplirá, tres siglos después, el contrato del Infante Don Luis con Ventura Rodríguez

El Ayuntamiento quiere convertir su palacio en un foco de atracción turística
El Ayuntamiento quiere convertir su palacio en un foco de atracción turística

MADRID- Casi dos siglos y medio después de su edificación, el palacio del Infante Don Luis de Boadilla continúa cumpliendo etapas en el camino hacia su restauración con el objetivo de volver a lucir su aspecto original. No está siendo fácil el proceso tras las décadas de abandono en las que se ha visto sometido, pero el Ayuntamiento de la localidad y su alcalde, Antonio González Terol, se lo han marcado como meta prioritaria. «Es mi ojito derecho», reconoce el primer edil. El superávit del que pueden presumir las cuentas de Boadilla del Monte ha permitido a esta ciudad, al contrario que a la práctica totalidad de administraciones del país, continuar invirtiendo en obra pública. Tras la restauración de los portones, que en estos días reciben los últimos retoques, le llegará el turno en pocas semanas a las fachadas del Palacio. Son dos de las catorce fases que integran su puesta a punto integral. Una de las más ambiciosas, que cobrará protagonismo en 2014, es la que concierne a los jardines que adornaban la que fue casa de Don Luis de Borbón, hijo de Felipe V y hermano de Carlos III.

El pasado 11 de noviembre, el Boletín Oficial de la Comunidad publicó la convocatoria del concurso para la presentación de ofertas por parte de las empresas que quieran llevar a cabo el proyecto de restauración de los jardines. El presupuesto de la licitación asciende a poco más de 1,7 millones de euros. El calendario con el que trabaja el consistorio de Boadilla estima que la adjudicación del concurso de obra quede cerrada en febrero, momento en el que comenzarán a contar siete meses para su ejecución.

Con la restauración de los jardines, el alcalde busca redoblar su esfuerzo para que el palacio pueda ser un lugar de disfrute para los vecinos de Boadilla y que a la vez se consolide como un polo de atracción turística para ciudadanos de la región y del resto de España. Del mismo modo, reflexiona González Terol, el progresivo lavado de cara de este enclave puede generar ingresos en la organización de eventos en su interior. Actualmente, el palacio ya genera ingresos gracias, por ejemplo, a la celebración en la capilla de ciclos de música clásica o al alquiler del inmueble para campañas de publicidad o rodajes, como el reciente de «Las Brujas de Zugarramurdi».

La adjudicataria tendrá que llevar a cabo un proyecto cuya dirección correrá a cargo de Lucia Serredi. La huella de esta paisajista italiana ya está muy presente en la región, y en concreto en los jardines del Rey del Palacio de Aranjuez, en los de los museos Sorolla y Cerralbo, en Casa América así como en el jardín del Príncipe de Anglona. El proyecto de Serredi busca hacer viajar en el tiempo al palacio y restaurar los jardines tal cual los concibió Ventura Rodríguez. Para ello se ha seguido al pie de la letra lo recogido en los contratos que Rodríguez firmó con el infante Don Luis y que aún se conservan. La envergadura del proyecto viene marcada porque no se limitará a una mera plantación de los nuevos jardines sino que implicará la puesta a punto de ambiciosos sistemas de drenaje y riego.

Patrimonio histórico

El objeto del proyecto será la terraza superior, inmediata al palacio, en la que se integran tanto el área central del jardín como los pequeños pabellones laterales que se inician en cada uno de los portones ahora restaurados. Queda fuera, por tanto, la huerta situada en la terraza inferior, con un interés artístico menor. Lo que sí incluye el contrato es el arreglo de la balconada que rodea al área restaurada. «Somos la primera corporación que acomete una obra de estas características en lo que afecta al Patrimonio Histórico», destaca González Terol. Y da dos cifras para demostrar la envergadura del proyecto: el parterre del jardín a restaurar ocupa 5.000 metros cuadrados de los 18.000 metros cuadrados del jardín – «algo único», subraya el alcalde– y supondrá la plantación de entre 9.000 y 10.000 bojes.

El proyecto entregado al consistorio por el equipo de Lucia Serredi detalla hasta el más mínimo detalle el coste de cada una de las actuaciones que deberán llevarse a cabo en el proceso de restauración. Asimismo, establece los árboles, arbustos y plantas que ocuparán cada punto del parterre. Cipreses toscanos, tilos de Holanda, sóforas, perales de flor, moreras sin fruto, bojes y lilos son algunas de las especies que darán forma al jardín, además de seis tipos de trepadoras y cerca de 3.000 plantas tapizantes. Como colofón al proyecto, la intención del alcalde es instalar una fuente en el centro de los jardines, en el lugar en el que en su día estuvo la Fuente de las Conchas, actualmente en los jardines del Campo del Moro, junto al Palacio Real.

La rehabilitación del palacio del Infante Don Luis no se va a limitar a sus jardines. El año pasado Boadilla recibió dos millones de euros de los fondos Feder para comenzar la restauración. A esta cifra se sumaron 400.000 euros que el Gobierno de González Terol inyectó en el palacio. Además, gracias a un convenio que el consistorio firmó con el Banco Santander, esta entidad invirtió en el palacio 160.000 euros para los portones.

«Proyecto Serredi»: una paisajista italiana para recuperar el histórico botánico

No se trata, según asegura el proyecto entregado al consistorio y al que ha tenido acceso este diario, de una reconstrucción, sino de una restauración, ya que no tiene como objetivo la plasmación de un jardín nuevo sino otorgar al conjunto una impresión de continuidad. Buscar, en definitiva, hacer revivir el jardín tardobarroco que en su día adornó la terraza superior, cuya inspiración fueron las villas italianas, con un parterre dividido geométricamente en dos jardines completamente asimétricos.

Ello será posible gracias a que arranca del mantenimiento de elementos vegetales preexistentes, como los setos de boj en el eje transversal y también debido a que, como otros jardines españoles, se caracteriza por la juventud de su vegetación. Se ha datado, por ejemplo, en 130 años el tronco de una acacia que se conserva y en alrededor de 120 el boj del seto tanto de las zonas laterales como del parterre.

El proyecto también presume de economía de medios, que afecta a cuestiones como que los caminos serán de terrizo y de tierra compactada, pero que también es relativa al mantenimiento, ya que en la adjudicación el consistorio se ha asegurado de incluir dos años de cuidado. El mobiliario –bancos, papeleras y fuentes de beber– se integrará en el conjunto, mientras que la iluminación –restrictiva e indirecta, «la imprescindible para facilitar la circulación de los visitantes»– procederá de pequeños leds empotrados en el suelo y de otros sistemas eficientes en los portones, en la pérgola transversal y en los jardines laterales.

El riego combinará la optimización tecnológica con la necesidad de ocultar las instalaciones, mientras que el drenaje aprovechará la red original de pozos, que descarga en un colector general.