La alargada sombra de Aguirre

La Razón
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En el primer pleno celebrado sin Esperanza Aguirre, la ex presidenta madrileña fue la protagonista ausente. En primer lugar, por el homenaje que le dedicaron los suyos a cargo de la primera concejala popular en intervenir, Isabel Rosell: «Puso en el desempeño de las labores municipales, donde comenzó su carrera política, la misma vocación de servicio a España y a los españoles que ha guiado siempre y en todo momento su larga trayectoria como servidora pública». Rosell concluyó afirmando que «hasta en su despedida, ha dado un ejemplo de dignidad personal y política. Gracias Esperanza Aguirre». Los integrantes de la bancada del PP recibieron estas palabras con una ovación puestos en pie.

Los dos ediles del grupo del PP que optan a sucederla y en los que ella confió para acompañarla en las municipales de 2015 en los primeros puestos de la lista electoral también tuvieron palabras de recuerdo hacia ella. Tanto Henríquez de Luna como Martínez Almeida coincidieron en poner en valor sus años de servicio a los madrileños: «Nadie duda de que es una persona honrada. Después de 30 años de servicio público, se va con menos patrimonio. Al final los madrileños reconocerán su labor, las cosas buenas que ha hecho y el gesto de grandeza en su adiós». No fue, sin embargo, Rosell la primera en acordarse de Aguirre. Se encargó de ello el edil socialista Ignacio de Benito: «Desde luego que no echaremos de menos a la señora Aguirre. Si algo nos ha demostrado la rana madre a lo largo de estos años es un innegable capacidad de convertir en ciénaga cada espacio que habitaba». Fue éste el único momento de tensión del pleno, ante los reproches que algunos ediles populares hicieron patentes ante el tono duró del concejal del PSOE. El responsable de Salud y Seguridad de Ahora Madrid, Javier Barbero, recordó a Aguirre en una de sus intervenciones: «La señora Aguirre nos dijo que a la política hay que venir llorados. Se equivocó porque las personas tenemos emociones. Puedo entender que nos dijera entre sollozos que si se confirma lo de González era un palo lamentable y cuando se rompe algo como la confianza puede ser muy doloroso».