La asesora de Podemos que secuestró a su hijo solo le sacaba un rato por la noche

La Polícia detiene a María Sevilla, presidenta de Infancia Libre, que asesoró a Podemos sobre derechos de menores

María Sevilla registró una iniciativa en el Congreso junto a Ione Belarra, portavoz adjunta de Podemos
María Sevilla registró una iniciativa en el Congreso junto a Ione Belarra, portavoz adjunta de Podemos

La Polícía detiene a María Sevilla, presidenta de Infancia Libre, que asesoró a Podemos sobre derechos de menores.

María Sevilla es presidenta de la asociación Infancia Libre, que ha asesorado a Podemos en materia de los derechos del Menor. En 2017 perdió la custodia de su hijo de 11 años y, en vez de entregarlo al padre, decidió fugarse con él. El padre del menor (a la derecha) la denunció por sustracción de menores y ahora la Policía les ha encontrado escondidos en una finca de Cuenca.

Llevaba medio año fugada con su actual pareja y con sus dos hijos, de 11 y 6 años, a los que mantenía encerrados, sin escolarizar y sometidos a un fuerte adoctrinamiento de la Iglesia Evangélica. La Policía ya ha detenido a la progenitora, María Sevilla Sánchez, presidenta –ironías de la vida– de la asociación Infancia Libre, que ha colaborado con Podemos en temas relacionados con los derechos del Menor.

La última vez que compareció en el Congreso de los Diputados fue en la Comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia, a petición de Unidas Podemos-En Comù Podem-En Marea. Era marzo de 2017. Ese mismo año, el Juzgado número 6 de Valdemoro otorgó, en sentencia firme, la custodia de su hijo mayor al padre, Rafael Marcos. «Y nunca más volví a ver a mi hijo», explica a LA RAZÓN. Ella decidió no entregarlo y desapareció con su familia: su actual pareja, José Antonio Cantos Herráiz, y la niña de seis años que tiene en común con este último. «Fue cuando decidieron irse a Jaén», puntualiza su ex pareja.

Rafael denunció la situación y el Juzgado de Instrucción número 27 de Plaza Castilla emitió una orden de busca y captura por el incumplimiento de la resolución. Fue en ese momento cuando la Unidad Adscrita a los juzgados de la Policía Nacional comenzó a investigar. «Siempre han estado en contacto conmigo, han hecho una labor espectacular», alaba Marcos.

Los agentes, según explicaron ayer desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid, comprobaron que el niño no había sido escolarizado ni atendido en ningún centro sanitario del territorio español. Pronto tuvieron constancia de que la familia había merodeado por el norte de España, por Valencia y Andalucía hasta instalarse en un pueblito de Cuenca llamado Villar de Cañas. Allí, en una parcela de 6.000 metros cuadrados, llegaron a poner una lona oscura enganchada a la verja para que nadie pudiera ver el interior. No querían que nadie les reconociera. La idea era hacer creer que solo vivía José Antonio pero los agentes sospechaban que se ocultaba toda la familia. Hacía demasiada compra para él solo. Le tenían vigilado constantemente. Todos los pagos los hacía en efectivo, lo que complicó la investigación, y a veces se desplazaba a Madrid. Ella era de Sevilla la Nueva y creen que era su madre (la abuela de los niños) quien les proporcionaba el dinero. Aunque adoptaban medidas de seguridad, un día lograron seguirle con el coche y así llegaron hasta la morada oculta en esta pedanía de Cuenca. «Fueron capaces de detectar todos sus movimientos gracias a un dron con el que sobrevolaron la casa», explica el padre del menor secuestrado.

La mujer ha sido acusada de un delito de sustracción de menores, regulado en el artículo 225 bis del Código Penal, «pero ya está en la calle. Es más, se ha presentado en los juzgados con un nuevo abogado», sostiene el padre.

Una ventana de pizarra

A los niños apenas les sacaba un ratito al día por los alrededores de la casa, «sobre todo durante el ocaso, para que nadie pudiera verlos» y enseguida volvían al interior. La pequeña estaba en el límite obligatorio de la escolaridad (6 años), pero Samuel, de 11 años (el que debía estar con su padre por decisión judicial), no acudía a la escuela. Era la propia María, según fuentes de la investigación, quien les daba clases particulares en un pequeño cuarto de juegos. Cogía un rotulador y escribía en la ventana de la habitación la lección del día. También les sometía a una fuerte disciplina evangélica, de tal extremo que rayaba ya lo sectario. Tanto es así que quería que el niño se llevase una Biblia en el momento del arresto. «Cuando me entregaron al niño la madrugada del sábado, venía con una pequeña mochilita y la Biblia. Le enseñaba sus versículos a conciencia», explica su progenitor.

Alrededor de las ocho de la tarde del pasado viernes, Rafael recibió una llamada del agente que llevaba la investigación. «Me dijo que estuviera pendiente del móvil, que iban a entrar en la casa, estaban pendientes de la aprobación del juez», explica el Marcos. Tras obtener los agentes el preceptivo mandamiento judicial, entraron en la casa y se quedaron sorprendidos al ver el estado de los menores. Las condiciones físicas no eran malas, pero observaron cierto retraso en la capacidad lingüística de los menores, fruto de tanto tiempo de aislamiento. «Al llegar los agentes, la niña se acercó a ellos para olisquearles, según me han contado los agentes», describe el padre del niño.

Pasadas las cuatro de la mañana del sábado, Rafael por fin podía abrazar a su hijo. El niño no lo dudó y se echó en sus brazos. Él ha recuperado la custodia del pequeño, que tendrá que someterse ahora a una evaluación completa. Su estado de salud es bueno, «aunque está muy delgado», subraya. La Policía comunicará a la Fiscalía de Menores la operación para que evalúe como corresponda el caso de la niña y si esos padres están en condiciones de ejercer de sus tutores legales.

Por su parte, Podemos se desvinculó totalmente de la arrestada y aseguran que no está inscrita en las bases de la formación ni ocupa ningún cargo orgánico. La asociación Infancia Libre, de la que la arrestada era presidenta, aparece vinculada en Internet a la web de la Unión Nacional de Asociaciones Familiares (Uneaf), pero desde esta organización explicaron a Ep que «desde hace años» no tienen contacto con la presidenta y que todas las comunicaciones vía e-mail les han sido devueltas. Por ese motivo, al no tener acuse de recibo, no han podido darla de baja de la entidad nacional.