El taxi hiperpolitiza su guerra con una oleada de escraches al PP

Los taxistas, "en guerra", hicieron un escrache de casi 24 horas al PP para exigir que se atiendan sus reivindicaciones. Hoy los VTC darán la batalla ante las sedes de Podemos y el PSOE.

Agente de la Policía Nacional custodian la sede del PP de la calle Génova ante las protestas / Efe
Agente de la Policía Nacional custodian la sede del PP de la calle Génova ante las protestas / Efe

Los taxistas, "en guerra", hicieron un escrache de casi 24 horas al PP para exigir que se atiendan sus reivindicaciones. Hoy los VTC darán la batalla ante las sedes de Podemos y el PSOE.

«Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra», coreaban ayer los taxistas. La revuelta del taxi que ayer «secuestró» la capital madrileña pone a los partidos en el foco de la protesta que se convirtió ayer en un escrache permanente al PP. Primero a las puertas de la sede de su partido, después, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, más tarde hacia el Palacio de los Deportes de la capital, donde la portavoz del PP en Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el del Ayuntamiento, José Luis Martinez-Almeida, asistían un acto en recuerdo del Holocausto. «Somos taxistas, no terroristas», gritaban. También lo hicieron frente a la sede de los populares en Valencia.

La octava jornada de la huelga indefinida comenzó a las 8:00 de la mañana. Unos 2.000 taxistas que pasaron la noche en sus vehículos y en tiendas de campaña fueron desalojados por la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional en colaboración con los municipales. Tras casi tres horas, los agentes pudieron finalmente desalojar el lugar no sin ciertos momentos de tensión. Los últimos en abandonarlo fueron los taxistas que emprendieron una huelga de hambre, algunos de los cuales tuvieron que ser atendidos por el Samur.

El balance del desalojo arrojó un total de siete taxistas heridos y un policía nacional por una contusión leve. Las grúas municipales se llevaron numerosos vehículos de taxistas apostados en la vía. A continuación, muchos se dirigieron a la terminal 4 del aeropuerto de Barajas para protestar mientras otro sector de los taxistas de la Castellana se dirigió a la sede del PP en la calle Génova para manifestarse en contra de las políticas del partido con respecto a las VTC. En ese sentido, durante el acto, previsto de 11:00 a 13:00 y que cortó la circulación en ambos sentidos, se escucharon numerosas consignas en contra de los populares y de Ángel Garrido, presidente de la Comunidad, como por ejemplo «ni un voto al PP», «sal Garrido, sal» o el tan vitoreado «Garrido dimisión». Igualmente, se llamó a la consejera de transporte «hipócrita» a voz en grito. Asimismo, algunos manifestantes lanzaron huevos contra la puerta de la sede. Las acciones de protesta se alargaron hasta casi las 14:00 horas de la tarde cuando los taxistas terminaron de desalojar la calle Génova.

El otro «plato fuerte» del día se ocasionó con la segunda de las movilizaciones, la cual tuvo lugar en la sede de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol. El acto de protesta se inició a las 17:00 horas cuando unos taxistas miembros de la Plataforma Caracol comenzaron a tirar petaros frente a la sede del Gobierno regional. «Garrido, escucha, el taxi está en la lucha» y «esto es una historia de puertas giratorias» fueron algunos de los gritos proferidos. Después del acto, que terminó en torno a las 19:00 horas, los taxistas iniciaron una caminata hacia la calle Goya para continuar las protestas frente al Wizink Center.

Hoy los trabajadores de las VTC, que dicen que trabajan «agobiados y asustados» darán la batalla frente a las sedes de Podemos y del PSOE en la capital madrileña. De hecho, ayer empezaron por hacerlo en la sede de la formación morada de Valencia. Una empresa de VTC de Barcelona ayer amenazó incluso con un ERE de 1.000 personas. La protesta ha generado, además, un enfrentamiento entre los políticos. El secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Pedro Saura, ayer conminó al presidente madrileño a «que se ponga las pilas y se ponga a trabajar en una solución», pese a que ha sido Fomento el que se ha desentedio y que fue Zapatero el que liberalizó la concesión de licencias VTC en 2009.

Crece la tensión después de que el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, insistiera ayer en que «no voy a aplicar el modelo catalán con las VTC porque en Madrid hay libertad de mercado (...) no voy a ceder a sin ceder a las amenazas y el chantaje». Mientras, la alcaldesa Manuela Carmena, artífice, junto con el presidente madrileño, del preacuerdo que rechazan los taxistas, guarda silencio sobre el conflicto. Fedetaxi se sumó ayer al conflicto y advirtió de que no perdonará «a quienes se salgan de la foto para salvar su pellejo político».