Madrid y Rivas ahora sí hacen pinza para dar una solución a la Cañada Real

Policías de ambos municipios podrían intervenir en uno u otro territorio indistintamente

Policías de ambos municipios podrían intervenir en uno u otro territorio indistintamente

Es hora de «coger el toro por los cuernos». Así de contundente comenzó ayer Pedro del Cura su intervención en una rueda de prensa para abordar el conflicto de la Cañada Real. El alcalde de Rivas y la alcaldesa de Madrid convocaron ayer a la Prensa para asegurar que han iniciado la redacción de un «documento sencillo que marque la hoja de ruta» con la definición de dos protocolos: uno de disciplina urbanística, que según se afirmó en el acto ya se ha puesto en práctica en varias ocasiones; y otro de colaboración policial, especialmente interesante por permitir que las policías de ambas localidades puedan intervenir en todo el territorio de la Cañada Real que comparten ambos municipios.

La búsqueda de «una solución duradera y definitiva» para esta situación «era ya una necesidad» –tal y como afirmó ayer el alcalde de Rivas–, pues los problemas en torno a la Cañada Real no son nuevos. Pero tampoco lo eran hace dos años y medio, cuando el Ayuntamiento de Rivas se negó a firmar un acuerdo macro social con la Comunidad y los ayuntamientos de Coslada y Madrid para mejorar las condiciones y necesidades de la Cañada. En aquel momento, la relación entre José Masa –entonces alcalde de Rivas por IU–, Ana Botella, entonces alcaldesa de Madrid, y Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad, no era tan fluida como la que tienen ahora Pedro del Cura –también de Izquierda Unida– y Manuela Carmena, de Ahora Madrid.

Ahora, la sintonía política es otra, y Rivas, con Carmena en el Ayuntamiento de Madrid, ha dejado de ser el municipio «díscolo» que se niega a acudir y firmar protocolos para abordar de manera conjunta los problemas que afectan a la Cañada Real. De esta manera, ayer se acordó que las policías locales de los dos municipios podrán actuar sin tener en cuenta las fronteras que cruzan la Cañada y tendrán el poder de intervenir en los casos de vertidos ilegales que tanto afectan al entorno de Valdemingómez.

El de ayer, no obstante, fue un acuerdo bilateral que debería integrarse en el que a nivel más general deberán firmar con el Ayuntamiento de Coslada y con el Gobierno regional de Cristina Cifuentes.