"No maté a nadie. Doy vida y paz"

La defensa plantea otros culpables ante «las dudas razonables» del uso de jeringuilla o la máquina de oxígeno.

El fiscal mantiene la solicitud de 40 años de prisión para Beatriz L. D. mientras las acusaciones piden prisión permanente revisable
El fiscal mantiene la solicitud de 40 años de prisión para Beatriz L. D. mientras las acusaciones piden prisión permanente revisable

La defensa plantea otros culpables ante «las dudas razonables» del uso de jeringuilla o la máquina de oxígeno.

Seis sesiones de juicio y visto para sentencia. Ayer Beatriz L.D., la auxiliar de enfermería de Alcalá de Henares acusada de asesinar a dos pacientes del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, tuvo derecho a su última palabra para defender su inocencia. La acusada aseguró: «Beatriz, alias ‘‘el ángel de la muerte’’, como me han llamado, no ha matado a nadie». «He dado vida y paz a los pacientes», añadió.

El fiscal mantiene la solicitud de 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato consumado, mientras que las acusaciones incluyen una tentativa de asesinato y elevan la petición a prisión permanente revisable ante la vulnerabilidad de las afectadas ya que las dos víctimas mortales tenían 86 y 92 años.

En la última sesión, la vista oral dio un giro por completo al modificar el fiscal y las acusaciones su relato de los hechos ante las dudas de si la procesada usó jeringuillas o una máquina de oxígeno para acabar presuntamente con sus víctimas cuya causa de la muerte fue una embolia gaseosa masiva que no pudo ser accidental. La defensa hizo uso de esta «duda razonable» para plantear otros posibles culpables, incluso apuntando a una posible «mala praxis» en el servicio de enfermería por el mal uso de utensilios y la hipótesis de que alguien pudo meter aire a los cadáveres, informa Europa Press. «Solo se investigó a mi clienta porque se pensaba que el hecho se cometió con jeringuillas, lo que descartaba al resto de personas. El uso de oxígeno abre la posibilidad a otros culpables», aseveró.

La acusada empleó varios minutos en defender su inocencia. En primer lugar, manifestó que está «totalmente de acuerdo» con su letrado en el hecho de que por ser la última persona que entró en la habitación 528
–donde se produjo la muerte de agosto de 2017– tenga que ser automáticamente la culpable del fallecimiento. «El hecho de que pasara la última no quiere decir que la matara. Nunca se me ha pasado por la cabeza matar a nadie. Me gusta dar vida, no quitarla», añadió. Además, preguntó al jurado qué le implicaba a ella matar a estas dos personas cuando tiene su hogar, su hija y su familia. «Yo no tengo culpa alguna. Mi conciencia está tranquila y mi corazón limpio. Mantengo que soy inocente», aseguró.

Sin embargo, el fiscal afirma en su informe de conclusiones que los datos destruyen la presunción de inocencia de la encausada, ya que no puede haber una homicida «alternativa». «La única que tuvo la oportunidad de hacerlo fue la acusada y alguien lo hizo», subrayó el representante fiscal, quien sostiene que la prueba fundamental es el visionado de las cámaras que la grabaron las horas previas a la muerte de la víctima que falleció el 2 de agosto de 2017.