Palop manda a juicio a 15 acusados del «caso Arena»

Miguel Ángel Flores, tras declarar en los juzgados de Plaza de Castilla. (Archivo)
Miguel Ángel Flores, tras declarar en los juzgados de Plaza de Castilla. (Archivo)

F. Velasco

Madrid- Casi dos años y medio después de la tragedia del Madrid Arena, en la que cinco jóvenes fallecieron durante la celebración de la fiesta de Halloween, el 1 de noviembre de 2012, el juez instructor de la causa, Eduardo López-Palop, ha acabado definitivamente su instrucción. Ahora, todo estará en manos de la Audiencia Provincial de Madrid, que será la encargada de juzgar a los 15 imputados respecto a los que el magistrado dictó ayer auto de apertura de juicio oral.

En esa resolución, el instructor no modifica la situación personal de los acusados –todos están en libertad provisional–, declara responsables civiles subsidiarios al Ayuntamiento de Madrid, a la empresa Diviertt, organizadora del evento y de la que es principal accionista Miguel Ángel Flores, así como a las empresas de seguridad Seguriber y Kontrol 34; y, además, fija una fianza como «responsables civiles directos» de 200.000 euros a los doctores contratados para la fiesta, Simón Viñals y su hijo Carlos, así como a Carlos Manzanares y Emilio Belliard, socios y apoderados de Kontrol 34. Esas fianzas se fijan para garantizar las responsabilidades civiles que, en su caso, se les pudiesen imponer. Si en un plazo de diez días no las depositan, se decretará el embargo de sus bienes hasta llegar a esa cuantía.

Entre los que se sentarán en el banquillo de los acusados figura el ex jefe de la Policía Municipal de Madrid Emilio Monteagudo, respecto al que el fiscal no solicita ninguna pena. Los dos facultativos serán juzgados como presuntos coaturoes de tres delitos de homicidio por imprudencia grave profesional, mientras que el resto de imputados, como presuntos coautores de cinco delitos de homicidio por imprudencia grave y otros 30 delitos de lesiones por imprudencia.

La Fiscalía de Madrid reclama en sus conclusiones provisionales un total de cuatro años de cárcel para Miguel Ángel Flores, principal imputado y responsable del evento que acabó en tragedia, a quien imputa cinco delitos de homicidio imprudente y seis años de inhabilitación especial para ejercer como empresario u organizador de todo tipo de espectáculo.

Para los otros once imputados a los que acusa de esos mismos delitos solicita una pena de tres años de prisión para cada uno de ellos, al considerarlos coautores de los mismos, mientras que para los doctores Salvador Viñals y su hijo Carlos, encargados de la «enfermería», reclama dos años y medio de prisión por dos delitos de homicidio por imprudencia grave profesional, relacionados con los fallecimientos de las jóvenes Rocío Oña y Katia Esteban.

El Ministerio Público no duda que fue el desmesurado afán de enriquecimiento de Flores lo que le llevó a vender más entradas para ese evento de las que estaba autorizado, y que esa aglomeración, unida a otra serie de fallos en cadena, llevó al fatal desenlace: el fallecimiento de cinco jóvenes.