Plataforma Caracol: ellos son la voz de la huelga de taxis en Madrid

Plataforma Caracol ha canalizado el descontento del sector del taxi gracias a su programa de radio «Franja Roja». Sus emisiones y su activismo en redes sociales, claves en las protestas

Miembros de la Plataforma Caracol, ayer, en la bolsa de taxis de la T-4 de Barajas
Miembros de la Plataforma Caracol, ayer, en la bolsa de taxis de la T-4 de Barajas

Plataforma Caracol ha canalizado el descontento del sector del taxi gracias a su programa de radio «Franja Roja». Sus emisiones y su activismo en redes sociales, claves en las protestas

«Tú eres Lorenzo, el de la radio, ¿no?». Lorenzo Sánchez se encontraba el pasado miércoles en Barcelona apoyando a sus compañeros de profesión durante la huelga, cuando un taxista de Valencia, al que no conocía, le reconoció al instante. «Es increíble el alcance que hemos podido tener», afirma a LA RAZÓN. El programa «Franja Roja», centrado en los problemas del taxi, se emite de lunes a viernes en Radio Fanática (107.6 FM). Sin embargo, este julio se había tomado un descanso. «El ritmo de trabajo baja estos meses, no hay tanto de lo que hablar... y hace un calor brutal», dice Raúl Ruiz, compañero de Lorenzo. Sin embargo, con motivo de la huelga de Barcelona, hicieron una excepción. Desde la Ciudad Condal, aquel miércoles emitieron un programa a través de Facebook Life que fue «pinchado» en la emisora. Aquel día estaban eufóricos. Estaban convencidos de que el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cataluña iba a avalar al Ayuntamiento de Barcelona en sus restricciones a plataformas VTC –vehículos de alquiler con conductor– como Uber o Cabify. De hecho, decidieron que el viernes, día en el que se pronunciaba el TSJ, iban a emitir programa para dar a conocer la que hubiera sido una noticia esperanzadora para el sector. Sin embargo, llegó el «plof»: la justicia daba la razón a las plataformas VTC. «Fue un golpe. Cinco minutos antes de hacer el programa, no teníamos motivación. ¿Qué ibamos a contar?», dice Lorenzo. Sin embargo, «Franja Roja» ya había logrado estos días canalizar el descontento del sector, prendiendo la mecha de la huelga, en principio espontánea y ya indefinida, que estos días se vive en Madrid y en prácticamente en toda España. Han sido la voz de los taxistas indignados en las ondas.

Detrás de «Franja Roja», que ya ha cumplido 186 programas, está la Plataforma Caracol, a la que pertenecen Lorenzo Sánchez y Raúl Ruiz. Una asociación minoritaria que ha acogido a los taxistas «descontentos» de su representación por parte de las asociaciones mayoritarias. Presidida por Alfonso García, Caracol se constituyó el pasado mes octubre y nació a raiz de la celebración de la feria de Arco de 2017. «Allí vimos que trabajaban los VTC de manera, digamos, alegal. Y el ambiente ya estaba muy cargado», comentan. Empezaron a mover en las redes sociales la iniciativa «300 caracoles» –300 en referencia al célebre ejército espartano–. A día de hoy, cuentan ya con 100 «caracoles» asociados y más de 10.000 adhesiones entre Facebook y Twitter. De hecho, han notado una subida importante de «likes» a raíz de sus últimas emisiones en Radio Fanática.

La histórica rivalidad entre Madrid y Barcelona no existe en el mundo del taxi. Así se ha visto estos días. Caracol, que a día de hoy sólo tiene representación en Madrid y Sevilla, tiene muy buena relación con Élite Taxi de Barcelona, principal responsable de la convocatoria de la huelga en la Ciudad Condal. «Organizamos una caravana de coches desde Madrid. Fueron 100, 20 nuestros y los otros de Élite Madrid y la Federación Profesional del Taxi de Madrid», relata Lorenzo. Al llegar a Barcelona, «la sensación que tuvimos es la del apoyo de la gente. Fíjate: éramos una caravana de taxis que colapsaba el tráfico, les estábamos fastidiando, y la gente nos aplaudía, los mossos y los guardias urbanos se hacían fotos con nosotros...». Daniel González, otro «caracol», cree que en «Madrid la cosa es muy diferente». «Aquí en alguna de las caravanas pacíficas que hemos hecho ha habido gente que nos insulta e incluso que nos ha querido pegar», dice Raúl Ruiz.

«Tenemos que parar Madrid», les decía el pasado viernes el presidente de Caracol. «¡Estás loco! Vamos a parar cuatro», le respondían sus asociados. Sin embargo, así fue. Ocurrió, como no han dejado de repetir, de forma espontánea, el pasado viernes, en la bolsa de taxis de la T-4 de Barajas. Todos esperaban que alguien prendiera la mecha. Los más beligerantes fueron dos hermanos, conocidos como los «Melilla», que empezaron a arengar a los taxistas. Esa misma noche, se declaró la huelga indefinida.

«Hay que subrayar una cosa: esta huelga no la hemos declarado en solidaridad con Barcelona: lo hemos hecho porque los taxistas de Madrid también sufrimos este problema», afirma Raúl Carrasco, otro miembro de la Plataforma Caracol. Hoy, las asociaciones mayoritarias se reunirán con el Ministerio de Fomento. La proporción de un VTC cada 30 taxis, así como la prohibición de que estos coches puedan trabajar sin restricciones por toda la Península, serán sólo algunas de las reivindicaciones. Los «caracoles» reconocen que están cansados. Algunos sólo han dormido ocho horas en tres días debido a los paros. Muchos apenas ven a su familia. Pero llegarán hasta el final. «Pensábamos que esto se podía ir desinflando, pero no: cada vez estamos más animados», aseguran.