Prisión para una educadora que pegó a niños de tres años

Les ataba a la silla y les tapaba la boca en su guardería de Torrelodones

Seguramente Aránzazu G. A. no tiene hijos. Aun así no se explica cómo esta mujer de 46 años ha sido capaz de maltratar a criaturas de dos y tres años en la guardería donde trabajaba.

Seguramente Aránzazu G. A. no tiene hijos. Aun así no se explica cómo esta mujer de 46 años ha sido capaz de maltratar a criaturas de dos y tres años en la guardería donde trabajaba. Fue en la guardería El Bebín Inteligente de Torrelodones, en el número 19 de la calle Los Ángeles. El Juzgado de lo Penal número 16 de Madrid la ha condenado a un año y tres meses de prisión por maltratar físicamente y de forma continuada a, al menos, tres niños, si bien otras educadoras son testigos de insultos a otros menores. Los hechos sucedieron durante el curso escolar 2007-2008, concretamente a finales del mes de abril de 2008. El juez considera probado que Aránzazu «ató» a la menor L. G. R., de 3 años, «a una silla con cinta de colores, fue zarandeada, poniéndole una cinta alrededor de la boca para que no gritara, profiriéndola insultos, diciéndola que "era tan tonta como su padre"y "no me extraña teniendo un padre tan pijo como el que tienes"».

Confesaron a sus padres

Al menor D. A. G., de sólo dos años y un mes en el momento de la agresión, la individua «le puso una cinta adhesiva en la boca poniéndole un vaso de zumo delante para que no pudiera beber como castigo por haberse portado mal». Este menor le dijo a sus padres que la ahora condenada «les pegaba en las rodillas y en los talones», según reza el auto. La sentencia también recoge que otros tres menores de casi tres años contaron a sus padres que esta educadora sin escrúpulos les ataba en la trona para comer. Tal era la cruel rutina de Aránzazu sobre los pequeños que una niña de dos años y seis meses se tapaba ella misma la boca con cinta adhesiva y se trataba de enrollar ella misma los brazos con largas tiras de celofán. Según parece, la condenada no ocultaba demasiado sus malos tratos a los menores porque la cocinera del centro escolar, C. R. M., vio cómo tiró al suelo a un niño y se sentó sobre él. Al día siguiente, la misma cocinera observó cómo este niño estaba atado con cintas adhesivas a la silla. Por todo ello, el magistrado Julio Mendoza Muñoz condena a la mujer de 46 años a quince meses de cárcel como responsable de un delito continuado contra la integridad moral con el agravante de abuso de superioridad. La investigación de los hechos la llevó a cabo la Guardia Civil de la localidad tras las denuncias de los padres afectados. Los testimonios de las compañeras de la «educadora» y de los progenitores de las víctimas también fueron vitales durante el proceso de instrucción del caso. Desde el centro de Educación Infantil El Bebín declinaron hacer manifestaciones repecto a la sentencia que se hizo pública ayer.