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«Si salía a recoger a mi hija que tiene autismo me retiraban la placa»

Familiares de enfermos se unen para denunciar el protocolo de Carmena

La hija de Carolina no pudo ir a su terapia
La hija de Carolina no pudo ir a su terapialarazon

Familiares de enfermos se unen para denunciar el improvisado protocolo de Carmena.

Esta vez, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, sí ha tenido en cuenta a las personas con movilidad reducida dentro de las excepciones de los vehículos que, pese a tener matrícula par, sí podían circular por el centro de la ciudad –colectivo que «olvidó» excepcionar en los cortes la Gran Vía y las calles Mayor y Atocha al tráfico durante la campaña de Navidad–. Sin embargo, de nuevo el equipo de Ahora Madrid se ha pasado de frenada en sus restricciones, puesto que impuso que sólo podrían circular este tipo de vehículos si llevaban como ocupante al titular de la tarjeta de movilidad reducida.

Esto ha provocado situaciones tan dantescas como que una mujer no haya podido llevar a terapia a su hija con un trastorno severo del espectro autista simplemente porque no podía salir del trabajo e ir a recogerla en su coche, con matrícula par. «Trabajo en Avenida de América y no podía salir a la M-30 para ir a Aluche a por mi hija y llevarla hasta Príncipe Pío a recibir su terapia», denunció ayer Carolina Marín, una madre que, además, ha impulsado varias campañas de concienciación sobre el autismo, para las que ha contado con figuras del mundo de la Cultura y la Política como Alejandro Sanz o Albert Rivera. Dado que el control de la Policía Municipal estaba en su camino de salida, no tenía más remedio que pagar la multa y luego «buscarme la vida para regresar al trabajo», pero optó por no hacerlo ya que, al circular sin la menor titular de la placa de diversidad funcional, se arriesgaba a perder dicho distintivo, que le podría haber sido retirado por la autoridad policial.

Además, se da la circunstancia de que las personas con este tipo de trastornos no suelen circular en transporte público, ya que una de las características de su condición médica son las actitudes estereotipadas, por lo que necesitan desplazarse en su coche de referencia. «Llamé por teléfono al Ayuntamiento para pedirles una solución y no me la dieron», asegura Marín, que tuvo que renunciar a llevar a su hija a terapia «cuando eso supone que pueda decir una palabra nueva».

Sin embargo, el de Carolina no ha sido el único caso y, precisamente por su actividad de concienciación en las redes sociales, ha recibido entre 50 o 60 denuncias de otras personas con familiares con autismo y también de otros que no han podido llevar a sus parientes a sus terapias. «Una chica, Isi, no ha podido llevar a su abuela con movilidad reducida al hospital porque no podía llegar desde su casa hasta donde vive por tener matrícula par», cuenta. Es por ello que cada uno de ellos grabó la frase «no es un juego, no es ocio, es una necesidad» en un vídeo en las redes sociales en el que reclamaban este «fallo monumental» del protocolo anticontaminación de Carmena, que si bien les permite circular, a los parientes de las personas con movilidad reducida o diversidad funcional, les impide acudir a cuidar de ellos o llegar hasta sus hogares para trasladarles a los centros médicos.

Es el caso de Indiana, cuyo padre tiene las piernas paralizadas por la polio y precisa de su ayuda para moverse en su día a día, pero ayer no pudo contar con ella. También Orencio, otro de los protagonistas del vídeo que hoy se difundirá a través de las redes sociales, reclama que la alcaldesa madrileña no ha tenido en cuenta que sufre cáncer y no se puede desplazar sin ayuda. En el caso de Rafa, al igual que Marín, la terapia de su hijo con autismo le impide moverle en cualquier otro medio de transporte que no sea su vehículo reconocido.

«Y es que no todo el mundo puede permitirse un taxi», explica Carolina, que junto al problema de llevar a su hija a la terapia tenía también dificultades para regresar a su casa desde su puesto de trabajo. «Salgo de mi empleo a las dos de la madrugada y vivo en Villalba. A esa hora no hay otro transporte público hasta allí que no sea un taxi, que cuesta unos sesenta euros», señala, y reclama la gratuidad del transporte público para los días en los que haya restricciones de acceso al centro de la ciudad por contaminación.