Vuelve la inseguridad al parque Rodríguez Sahagún

Carmena eliminó en julio un servicio de Policía Municipal que vigilaba el conflictivo parque de Tetuán. El sábado ya hubo un apuñalado y los agentes temen que vuelvan las macro quedadas latinas

El día después de las vistillas
El día después de las vistillas

Carmena eliminó en julio un servicio de Policía Municipal que vigilaba el conflictivo parque de Tetuán. El sábado ya hubo un apuñalado y los agentes temen que vuelvan las macro quedadas latinas

Un joven de 26 años apuñalado la noche del sábado ha puesto de manifiesto la situación de inseguridad que se vive en el parque Rodríguez Sahagún de Tetuán. Según denuncian fuentes de la Policía Municipal de Madrid, desde el pasado mes de julio se decidió eliminar la presencia policial de este conflictivo enclave de la capital, que ya acumula varios sucesos en su haber.

Llevaban ya muchos años haciendo ese servicio de vigilancia especial cuatro policías los fines semana desde las 12:00 horas del mediodía hasta las 21:00 horas de las noche, pero ahora, desde el Área de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, dirigida por el concejal Javier Barbero, han decidido eliminarlo.

«Va a ser cuestión de tiempo que vuelvan a montar las que montaban», explica un agente que hizo ese servicio durante muchos años, ya que el suceso del sábado noche podría haber sido el pistoletazo de salida a una nueva etapa de problemas en el parque.

El hombre, de nacionalidad española y de 26 años, sufrió una puñalada en el abdomen durante el transcurso de una pelea y tuvo que ser trasladado con pronóstico moderado al Hospital La Paz por los sanitarios del Samur. Los agentes de la Policía Nacional están investigando los hechos para tratar de localizar al autor del apuñalamiento pero los problemas que solía haber en este parque eran de otra índole.

Durante muchos años ha sido un foco de problemas con inmigrantes de origen latinoamericano, que hicieron de este parque uno de sus enclaves de la capital donde pasar sus ratos de ocio. Los fines de semana cuando comenzaba el buen tiempo organizaban comidas al aire libre: hacían barbacoas y se producía venta ambulante ilegal de comida típica ecuatoriana.

No dudaban en hacer fuego o llevarse bombonas de butano para enganchar a unos fogones y cocinar allí mismo platos típicos para venderlos recién hechos, que se cotizan mucho más. «Hemos puesto sanciones a gente que se ponía con el maletero abierto a vender salsas que estaban en mal estado sin ningún tipo de refrigeración ni concidiones higiénicas», explica el agente. Vendían fruta, bebida, tabaco, snaks... y también CD y DVD piratas de los artistas de reguetón más famosos. Todo sin licencia.

Y es que el párking público que hay a la derecha del parque según se accede al mismo por la calle Capitán Blanco Argibay se convertía en un auténtico merendero público que, a medida que iban pasando las horas, se reconvertía en botellódromo. La abusiva ingesta de alcohol por parte de estos ciudadanos acababa muy habitualmente en peleas y reyertas con vidrios de por medio. «A medida que empiecen a ver que vuelve a faltar presencia policial se empezará a correr la voz y volverán a instalarse. En cuanto se descuida un poco la vigilancia de este parque se desmadra».

Apuestas ilegales de voleibol

Y es que las multas que se han impuesto aquí por incumplir ciertas ordenanzas municipales no quedaban sólo en venta ambulante, botellón o ritmos latinos a todo volumen hasta altas horas de la madrugada, también se ha peleado mucho contra las apuestas ilegales de los partidos de voleibol. Llegaban a apostar hasta 500 euros y, además, cobraban la entrada a las canchas, como ocurre en muchos parques de la capital con el tema de las bandas latinas.

Aunque el grueso de la población se concentraba en torno al párking, que incluso la Policía Municipal llegó a cerrar por las noches para evitar las reyertas y trapicheos de todo tipo, hasta de carnés de conducir. El problema de basuras esparcidas por toda la pradera y el párking también era uno de los motivos de conflicto con el resto de vecinos de la zona cuando las noches de buen tiempo comenzaban a llegar. Aunque tampoco dudaban en pasar alguna de invierno. Hace cuatro años se llegaron a contabilizar hasta una treintena de restos de fogatas el día 1 de enero, ya que también era el lugar escogido por muchos latinos para pasar la Nochevieja.

Ahora, tras retirar el Gobierno de Ahora Madrid el servicio policial que se prestaba en la zona, los agentes temen que esto que tantos años les costo aplacar vuelva a resurgir, con el consiguiente problema de seguridad que supondría para los vecinos de la zona. Éstos ya notan que la presencia policial ha disminuido. «Antes siempre veías por aquí a una pareja uniformada dando vueltas y al menos tenía efecto disuasorio para los que vendían comida. Ahora verán que ya no hay nada de policía y volverán a montar las juergas de antes», lamenta una vecina de la zona.

La Latina, más sucia que nunca por La Paloma

A pesar de que el Ayuntamiento anunció que iba a poner un 5 por ciento más de contenedores para paliar la suciedad de las fiestas de La Paloma, el barrio de La Latina, epicentro de la castiza celebración, volvió a amanecer ayer lleno de basura por el suelo y las fuentes. Los vecinos aseguran que este año está más sucio que ningún otro.