La «chica del tranvía» de Murcia responde duramente al joven que la buscaba: «tu declaración no es de amor sino acoso»

La supuesta chica le ha pedido que si de vedad quiere hacerla sonreir, «que la deje en paz»

La supuesta chica le ha pedido que si de vedad quiere hacerla sonreir, «que la deje en paz»

Hace unos un joven colgó carteles por el centro de Murcia en busca de una joven con la que coincidió en el vagón de un tranvía y no se había atrevido a hablar, por lo que se quedó con las ganas de conocerla. Tras la descripción de la joven, expresar lo que sintió en el momento y dejar su número de teléfono por si quizá decidía contestar, el chico ha obtenido su respuesta aunque probablemente no era lo que esperaba.

La carta que el joven colgó en algunos puntos de Murcia a la que tituló «La chica del tranvía» se hizo viral rápidamente y decía así:

La noche del bando, sobre las 22.20 p.m., subiste al último vagón del tranvía en la parada de la Plaza Circular. Si mal no recuerdo ibas acompañada por unas chicas que parecían ser tus amigas (una de ellas pelirroja con el pelo ondulado). Ellas se bajaron en la parada de la Senda de Granda y tú ocupaste sus sitios.

Me sorprendí a mí mismo en el momento en que me di cuenta de que no podía apartar mis ojos de ti. Tendrás sobre unos 20 años, pelo oscuro y corto. Vestías una camiseta blanca, la cual combinaba muy bien con tus leggins de color negro. Medirás 1,65 cm aproximadamente.

Pude observar que no tuviste un buen fin de fiesta. Pero aún así estabas preciosa. Dicen que cada momento de búsqueda es un momento de encuentro...

Me gustaría haber reunido el valor de sacarte del infierno que estabas pasando y alegrarte la noche. Ojalá te hubiera tendido mi mano. Sólo quería sacarte una sonrisa y llevarte a cenar. Te estoy buscando desde el momento en que te vi. Con la esperanza de encontrarte como una aguja en un pajar. Si lees esto y quieres conocerme aquí te dejo el número de teléfono.

El joven recibió muestras de apoyo por las redes sociales incluso de alguna gran marca española que aseguró que si la chica aparecía pagaban ellos la cena a la que le invitó el joven. Por otra parte, el chico recibió críticas por su comportamiento.

Pocos días más tarde ha aparecido una demoledora carta en la que la supuesta «chica del tranvía» ha querido responder al joven murciano, explicando que en vez de un gesto romántico, lo que sintió fue «acoso y miedo» por las miradas inquietantes del chico y que si realmente quería provocarle una sonrisa, lo mejor que podría hacer era dejarla en paz y no insistir en conocerla.

La respuesta de la joven también se ha hecho viral en las redes y al igual que la carta de Sergio Moreno, que así se llama el joven que escribió la primera carta, ha recibido críticas y ha sido aplaudida en una opinión dividida entre el romanticismo y un acoso machista. La carta de respuesta de la «chica del tranvía», la cual va titulada como «Yo soy 'La chica del tranvía'» dice así:

«Ojalá aquella noche del bando, sobre las 22:20 p.m. no me hubiera subido al último vagón del tranvía en la parada de la Plaza Circular. Me acompañaban mis amigas y sólo quería llegar a casa para dormir después de las fiestas, así que, cuando se bajaron, me senté en los sitios que me dejaron. Estaba agotada. Sin embargo, no hay descanso para las mujeres, ni siquiera en el transporte público.

No me sorprendía que un extraño me mirara más de lo normal. No es la primera vez, pero nunca te acostumbras. Prestas atención a tu alrededor, valoras el riesgo de la situación, esperas que no se te acerque y cuando llegas a casa escribes a tus amigas para que sepan que estás bien. Que no te ha pasado nada. Que has sobrevivido.

Esta noche fue una más. Por suerte no iba contigo sola en el vagón. De ser así me habría bajado inmediatamente; reglas de supervivencia para mujeres. No dejabas de mirarme, y eso asusta. Así que cuando te miraba, te desafiaba. Quería que vieras mi hostilidad. Que no se te ocurriera acercarte.

Sentí alivio cuando vi que ibas a bajarte. Pero no te detendrías ahí. No. Tuviste que insistir. Así que desvié la mirada mientras me hacías gestos, ¡para que me bajara contigo! ¿Estás loco? Te ignoré. Te rechacé. ¿Qué esperabas?

Pero no te rindes. No lo entiendes ¿no? Ahora toda Murcia está empapelada con tu declaración «de amor», reclamándome para ti. Pero no es más que una declaración. De acoso. No te has parado a pensar ni un segundo en mí. ¿Cómo crees que me hace sentir leer tu entrevista en los periódicos? ¿Crees que un desconocido, que no me conoce, puede saber cómo hacerme feliz? ¿Qué clase de amor enfermo es este?

Si de verdad quieres sacarme una sonrisa, deja de buscarme. Déjame. No insistas más.