Quien cedió su silla en la Carrera... no pierde su sitio

El Consejo permite que se renuncie año tras año al asiento en Semana Santa sin perjuicio

Reventa, El reglamento sí prohíbe expresamente comerciar con los abonos
Reventa, El reglamento sí prohíbe expresamente comerciar con los abonos

«El reglamento no lo prohíbe...». Y como la puerta está abierta, los beneficiarios de sillas y palcos en la Carrera Oficial de la Semana Santa podrán ceder puntualmente sus asientos si las circunstancias –económicas o de otra índole– les impiden disfrutarlos un año... o los que quieran, sin límite de tiempo. Eso sí, las renuncias deben comunicarse en el plazo establecido cada nuevo ejercicio.

En concreto, el reglamento de la calle San Gregorio contempla que «la persona que teniendo derecho de adjudicación preferente de sillas o palco decida no hacer uso de ello para una Semana Santa, podrá renunciar a él ese año, en el período previsto para la renovación, sin por ello perder el derecho para años sucesivos». La crisis no dará tregua por tercer año consecutivo y ya en 2012 se incrementaron en un 10 por ciento las renuncias, hasta alrededor de quinientas. El período de renovación comenzó ayer, pero el Consejo de Hermandades y Cofradías no se atreve a hacer predicciones sobre cuántos habituales tendrán que tachar de sus prioridades asistir en primera fila a los desfiles. Sobre lo que no tiene dudas Tomás Vega, tesorero del Consejo, es que habrá varios miles de peticiones extra para cubrir cualquier baja en los 34.000 asientos disponibles. «Es un tema habitual todos los años», reconoce mientras «presume» de que en 2012 hubo 21.000 candidatos para sólo 500 sillas vacías. Peticiones sin atender que, a poco que se mantengan –y si la lluvia no vuelve a comparecer–, permitirán repetir las clásicas estampas de nazarenos entrando a una Campana abarrotada pese a los precios de los abonos, que oscilan entre los económicos 67 euros de una butaca en la plaza Virgen de los Reyes a los 758 de los palcos de la trasera del Ayuntamiento.

Una demanda que puede avivar la picaresca de la clásica «reventa» para gozar de unos ingresos extra en las Fiestas de la Primavera. Sin embargo, esta práctica sí que está expresamente vetada y supondría la pérdida inmediata de la titularidad, como se recoge expresamente en el artículo 16 del Reglamento de uso de sillas y palcos: «Las cesiones o transmisiones que se produzcan con ánimo de lucro darán lugar a la pérdida del derecho de uso o adjudicación preferente». Además de citar expresamente que en todo momento cualquier cambio, puntual o permanente, «deberá contar con el conocimiento y aprobación de la Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías».