Música

Locas por One Direction

La «boy band» británica pasa por Barcelona y Madrid, donde hace dos meses que acampan las fans

One Direction, una máquina de hacer dinero con cara de niño
One Direction, una máquina de hacer dinero con cara de niño

Para muchos se hace difícil comprender semejante pasión. Hace dos meses que un centenar de jóvenes, en su mayoría chicas, llevan acampadas en la puerta del Estadio Vicente Calderón, donde actúa el grupo One Direction dos noches seguidas (10 y 11 de julio). Se ve, por cierto, que las «directioners» de Barcelona son más discretas, porque los accesos al Estadio Olímpico Lluís Companys (donde los británicos actúan el 8 de julio) presentan un aspecto más despejado, pero el resultado será el mismo: pasión desbordante, lágrimas de amor platónico y un rasgado de vestiduras metafórico (o literal).

El primer argumento de tanta emoción es, claro, una cuestión de imagen. Los cinco chicos de 1D (abreviatura del nombre de la banda para los no familiarizados), Harry Styles, Liam Payne, Zayn Malik, Niall Horan y Louis Tomlinson, son una «boy band» al estilo clásico: ellos son «monos» y visten a la moda cuidadosamente asesorados. Al principio de su carrera iban atrezados como situvieran 20 años más (tirantes, chalecos, botines), y ahora visten como si estuvieran a punto de formar una pandilla. Sonrisas profidén y peinados que cambian a la moda han dejado paso a algunos tatuajes y una foto furtiva fumando un porro (o algo parecido). Pero estos chicos de 21 años no son Miley Cyrus, ni por ética, estética ni por el mensaje de las canciones que les componen para que interpreten. ¿O pensaban que escribían ellos sobre el amor no correspondido, «el difruta mientras seas joven» y el «toma precauciones»?

El mensaje es tan prefabricado como lo es el grupo en sí, surgido de un programa de talentos de la televisión británica, el «X Factor». Los chicos se presentaron por separado y fueron eliminados, pero Simon Cowell, jurado del concurso y ejecutivo discográfico, vio potencial en los cuatro jóvenes de las afables Midlands británicas y un irlandés, todos, con cara de Justin Bieber pero en limpio, y les reunió en una banda. Cowell, además de ser jurado y productor en varios de estos formatos a cada lado del Atlántico («Britain's got talent», «American Idiol», «Pop Idol») es, según «The Guardian», la tercera persona más importante del pop británico y el famoso número 42 en la lista de «Forbes» con una fortuna de 95 millones de dólares amasada cazando talentos.

100 millones de dólares

Cuando se nombra Simon Cowell es imperativo hablar de números. En la presente gira, que arrancó el 25 de abril en Bogotá, los 21 primeros conciertos vendieron el cien por cien de las entradas. El aforo más pequeño, el de Uruguay, reunió a 31.000 jóvenes y recaudó 2,3 millones de dólares. La cita más concurrida fueron las tres noches en Croke Park, Dublín, que sumadas dieron la cifra de nada menos que 235.000 «directioners» y recaudaron la nada despreciable cifra de 20 millones. En Wembley, a primeros de junio, repitieron la hazaña. Aproximadamente, durante esas 21 noches, la suma recaudada asciende a 99,4 millones. De Europa se despiden el 13 de julio y el 1 de agosto ya están en Toronto. Se quedan en Estados Unidos hasta el 5 de octubre. Ya tienen las fechas de su tour asiático para el febrero de 2015. Es decir, que son una máquina de fabricar dinero. Quizá por eso han resurgido de la nada las «boy bands» clásicas de los 90, cuando fueron muy populares Backstreet Boys y Take That. Tras One Direction ha aparecido una lista de formaciones de chicos, como The Wanted o Lawson, y que han tenido su reflejo en España con Auryn.

¿Y por qué esta fiebre?, se preguntan los padres. «Nos dicen que estamos mal, que, teniendo casa, para qué vamos a dormir en la calle tanto tiempo antes del concierto. Y sobre todo nos critican por estar enamoradas de unos chicos que no saben de nuestras existencias», comentaba el pasado lunes a Efe Ángeles Silva, de 15 años, quien, cuando vio que otras fans ya estaban acampando en el Estadio Vicente Calderón, se sintió «preocupada» y le dijo a su madre que haría lo mismo. Las primeras chicas llegaron el 3 de mayo, y desde hace dos meses organizan su convivencia frente a la puerta cinco del estadio. Llegaron incluso con la Liga de fútbol en juego y ya entonces les recomendaron marcharse a casa, pero no hicieron caso «por miedo a perder su sitio». Los encargados de seguridad del campo de fútbol las vigilan y ya han redactado una lista de orden de entrada. Ellas hacen turnos por Twitter entre las que tienen permiso para quedarse de noche y las que no. Sólo faltan siete días, y por si no encuentran explicaciones, esto es lo que publicó en Twitter Liam Payne para acallar el escándalo del porro: «Quizá las cosas se han torcido un poco y me disculpo por ello. Sólo tenemos veintipico años y todos hacemos cosas estúpidas». Pues eso, veintipico años.