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Plan Amazonia, el compromiso de Banco Santander por preservar el pulmón del planeta

Durante el último año, hemos tenido que adaptarnos rápidamente a un mundo cada vez más cambiante e inestable. Ahora que nos encontramos en un momento en el que estamos redefiniendo muchos de nuestros hábitos como sociedad, es momento de parar y reflexionar acerca de aquello que podemos mejorar. La emergencia climática es más acuciante que nunca y es imprescindible que empresas, instituciones, productores y consumidores combinen esfuerzos para ponerle freno. Ejemplo de ello es Banco Santander, que entre otras iniciativas para preservar el planeta, trabaja desde hace un año para frenar la deforestación y promover el desarrollo sostenible en el Amazonas, uno de los principales pulmones del planeta

La Amazonia brasileña, una de las regiones con una mayor biodiversidad del mundo, cuya deforestación tiene consecuencias fatales para el planeta.
La Amazonia brasileña, una de las regiones con una mayor biodiversidad del mundo, cuya deforestación tiene consecuencias fatales para el planeta.UnsplashLa Razón

La crisis del coronavirus ha cambiado por completo alguno de los hábitos que teníamos totalmente interiorizados y muchos de ellos los ha sustituido por otras acciones mucho más respetuosas con la sociedad y el medioambiente. Con la reducción de la producción debido a la emergencia sanitaria, 2020 frenó la inercia del deterioro medioambiental de las últimas décadas y consiguió centrar el foco en que otra forma de producir y consumir es posible.

Ahora que estamos en ese proceso de cambio y de redefinición de las actividades de nuestro día a día, es el momento de pensar, identificar y analizar. Esta progresiva vuelta a nuestra vida normal puede ser el escenario perfecto para no cometer errores pasados y deshacernos de todo aquello que perjudique el ecosistema que habitamos. La colaboración de todos, gobiernos, instituciones, empresas y consumidores, es vital para crear un horizonte en el que podamos ser mejores y más eficientes.

Uno de los aspectos a los que más atención hay que prestar es a la deforestación. Concretamente, en uno de los grandes pulmones de nuestro planeta, la Amazonia, entre enero y junio de 2021 se han perdido 4.014 kilómetros cuadrados de vegetación, un 55% más que el mismo período del año pasado, según Imazon.

En este contexto, Banco Santander llegó a un acuerdo histórico con Bradesco e Itaú Unibanco hace algo más de un año para proteger la Amazonia. Y es que estamos ante una oportunidad única para construir un futuro mejor desde hoy mismo.

La importancia de proteger nuestra biodiversidad

Cada vez son más evidentes las consecuencias del cambio climático y la urgencia de tomar acciones que le hagan frente y nos permitan reducir la huella de nuestro impacto en el planeta. El calentamiento global está afectando cada vez más a plantaciones, cultivos y ganaderías a nivel mundial, aunque de forma especialmente intensa en zonas tropicales y subtropicales. De hecho, en 2020 se batieron récords en los registros de temperatura de algunas zonas de Europa y Sudamérica y en otras, como el norte de Brasil, la hipertermia disparó el riesgo de morir de un golpe de calor entre sus habitantes.

Esto encuentra su origen, entre otros factores, en la destrucción de medios reguladores que permiten controlar la temperatura de forma natural y suavizar los procesos climatológicos. Es el caso de la Amazonia brasileña, una de las regiones con una mayor biodiversidad del mundo, cuya deforestación tiene consecuencias fatales para el planeta. Algunos expertos sitúan esas consecuencias en un incremento de 2ºC en la temperatura global y una reducción del 60% de las lluvias del planeta, aunque el desastre puede ser muy difícil de calcular.

Banco Santander llegó a un acuerdo histórico con Bradesco e Itaú Unibanco para proteger la Amazonia. FOTO: Unsplash La Razón

Un acuerdo pionero por el desarrollo sostenible

Debido a su papel fundamental a la hora de preservar nuestro planeta, el cuidado de la selva amazónica es un deber que nos atañe a todos. Por ello, el acuerdo alcanzado entre las tres grandes entidades de Brasil es un claro ejemplo de su voluntad de preservar la zona y fomentar actividades de desarrollo sostenible, crecimiento local y cuidado del planeta.

Un año después de la firma del pacto, Sergio Rial, presidente del Consejo de Administración de Santander Brasil, explica el punto en el que estamos: “El primer año ha sido una experiencia de aprendizaje, durante el cual se ha creado un consejo asesor formado por personas expertas y con experiencia en la región. Además, nuestros equipos de sostenibilidad y negocio agro profundizaron en el conocimiento del Amazonas para aprender de la región. Como resultado, estamos mucho mejor preparados para operar allí”.

El proyecto entra ahora en una nueva fase en la que se ha dado prioridad a cuatro objetivos principales: los cultivos sostenibles, la bioeconomía, la ganadería y la regularización de tierras. La estimulación de las cadenas sostenibles en la región, como el cacao, el açaí o las nueces, mediante líneas de financiación diferenciadas y/o instrumentos financieros y no financieros es una de las vías que la entidad presidida por Ana Botín tiene para impulsar la economía sostenible en la zona.

Para garantizar que esos fondos llegan a buenas manos, el Santander realiza una revisión anual de más de 2.000 clientes corporativos con respecto a sus estándares ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo). “Nuestra visión del futuro es el bosque en pie y correctamente puesto en valor, prestando servicios ambientales al planeta, y esto implica negocios. El uso económico del bosque en sus diversas formas es parte de la ecuación de mantenerlo en pie”, señala Rial.

Por ejemplo, todos los préstamos solicitados a Santander Brasil por granjeros y ganaderos son revisados en busca de sanciones gubernamentales por deforestación ilegal. Si se concede la financiación, Santander comprueba a diario que no haya nuevas sanciones por deforestación sobre estas empresas.

Otras iniciativas que plantea el plan son:

- Facilitar las inversiones en infraestructura básica para el desarrollo social (como en energía, Internet, vivienda y saneamiento) y ambiental (por ejemplo, transporte de agua).

- Fomento de un mercado de activos de balasto verde e instrumentos financieros.

- Atraer inversiones y promover asociaciones para el desarrollo de tecnologías que impulsen la bioeconomía.

  • Apoyo a los agentes y dirigentes locales que trabajan en proyectos de desarrollo socioeconómico en la región.

El Plan Amazonia forma parte del compromiso global de Banco Santander por liderar la transición hacia una economía sostenible como referente y agente de crecimiento, acompañando también a sus clientes en esta transición. Todas sus iniciativas en materia de medio ambiente forman parte de su estrategia de banca responsable para alcanzar las cero emisiones netas en 2050.

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