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“El bioetanol necesita un apoyo acorde con sus ventajas medioambientales y estratégicas”

La Asociación Española del Bioetanol (Bio-E) es una entidad sin ánimo de lucro que pretende desarrollar el biorrefino de cultivos y residuos del campo español. La entidad está integrada por organizaciones agrarias, agricultores, estaciones de servicio, productores de bioetanol y de proteínas, empresas agrícolas, empresas de logística, fundaciones, instituciones, tecnólogos… Hablamos con su Director General, José Ramón Freire

"La población desconoce no solo qué es el bioetanol, sino que ignora también qué puede aportar el biorrefino y las soluciones que giran en torno a la bioeconomía".
"La población desconoce no solo qué es el bioetanol, sino que ignora también qué puede aportar el biorrefino y las soluciones que giran en torno a la bioeconomía". FOTO: Vertex Bioenergy La Razón

¿Conoce la población qué es el bioetanol y qué beneficios puede aportar?

En general, la población desconoce no solo qué es el bioetanol, sino que ignora también qué puede aportar el biorrefino y las soluciones que giran en torno a la bioeconomía a nuestra sociedad, al sector primario y a la independencia energética y alimentaria de nuestro país.

Por ejemplo…

Hoy en día, prácticamente todo lo que se está llevando a cabo en materia de descarbonización está relacionado con la electricidad renovable, hasta el punto de que incluso se desconocen las soluciones biológicas de producción de hidrógeno renovable que existen; todo el peso recae sobre la generación eléctrica renovable. Desde la Asociación queremos abrir el debate de la valorización de nuestros residuos y cultivos.

José Ramón Freire, Director General de Bio-E.
José Ramón Freire, Director General de Bio-E. FOTO: Vertex Bioenergy La Razón

¿De qué modo se generaría ese debate?

Es necesario trabajar para posicionar la proteína autóctona como mecanismo para defender nuestra independencia alimentaria y, al mismo tiempo, sustituir el refino tradicional, los plásticos y los combustibles derivados del petróleo por biomateriales y biocombustibles. De esta manera lograremos soluciones que aporten rentas al ámbito rural y no contribuyan al abandono del campo, algo que está ocurriendo en algunos casos con la competencia por el suelo de los proyectos de generación renovable que tienen una baja intensidad en empleo.

Combustibles, proteínas, aceites comestibles, CO2 alimentario, biomateriales… La lista de productos que se puede obtener a partir de materias primas biológicas es larga. ¿También lo es la de obstáculos para su desarrollo?

Sin duda. Al hecho que este tipo de soluciones no estén hoy en día en la agenda ni en el debate político, hay que sumar otro problema importante. Hasta el momento, las empresas de refino tradicional han visto como un riesgo la posible deslocalización de sus centros de refino (normalmente en los puertos y dependiente de materias primas fósiles importadas por centros industriales) hacia un entorno agrario que depende de la producción local de materias primas y residuos. El resultado es que el mensaje no llega a la mesa del decisor político y tampoco existen recursos que permitan el debate en los medios de comunicación.

¿Es el biorrefino una tecnología económicamente competitiva teniendo en cuenta el valor sostenible que aporta?

Por supuesto. La prueba es que España es uno de los principales productores europeos de bioetanol y proteína a través de sus plantas de biorrefino, incluso a pesar de que el bioetanol tiene una fiscalidad un 40% superior a la gasolina. Paradójicamente, en nuestro país se promueve la gasolina fósil e importada frente a un producto autóctono, algo que no ocurre en el resto de Europa. Por eso nuestro biorrefino sobrevive gracias a la venta de proteína para alimentación del ganado y a la exportación del bioetanol, especialmente a Francia, que gracias a la exención fiscal sobre este biocarburante tiene durante los últimos años crecimiento de doble digito. De hecho, más de un tercio de las gasolineras francesas suministran ya este combustible renovable.

¿En qué situación se encuentra el sector español con relación a los países de nuestro entorno?

Pues lo cierto es que está muy mal. La mezcla con las gasolinas es actualmente la mínima posible y la más baja de Europa: menos de un 4%. Ese porcentaje es debido exclusivamente al aditivo que sustituyó al plomo. Curiosamente, muy poca gente sabe que ese nuevo aditivo menos contaminante es un derivado del bioetanol. En su día, el gobierno apoyó la petición del sector petrolero de un objetivo único de biocarburantes. Eso, unido a la fiscalidad favorable del biodiesel, ha dado lugar a que las grandes compañías de refino prefieran importar barcos de aceites (sobre todo palma o aceite asiático de palma usado) en lugar de desarrollar la industria española del biorrefino.

En el otro extremo encontramos a Francia, que ha eliminado el impuesto especial sobre el bioetanol. Eso ha generado que el precio del litro en el surtidor sea la mitad que el de la gasolina. ¿Cómo ha respondido el mercado? Con esos mimbres, miles de usuarios están comprando o transformando sus coches para poder usar bioetanol, lo que ha hecho que compañías como Total tengan ya más de un tercio de la red con surtidores habilitados para cargar bioetanol.

Vertex Bioenergy.
Vertex Bioenergy. FOTO: Vertex Bioenergy La Razón

¿De qué manera puede el biorrefino colaborar al desarrollo del sector primario en España?

Permitiría al sector agrícola tener una demanda adicional que haría más atractivo el cultivo. Pero, más allá de eso, podría competir en los mercados internacionales con un producto transformado (proteína concentrada, combustible, bioplásticos, hidrógeno biológico…), ya que se puede añadir un margen al producto español que con la materia prima en bruto no es posible. Para que la gente lo entienda, sería algo parecido a lo que ya hacemos con nuestros vinos o aceites; vendemos un producto de calidad y no competimos vendiendo aceituna o uva como años atrás.

Por otra parte, la industria ganadera española no dependería de la proteína de soja importada (más adecuada que el maíz por su menor contenido energético para una cabaña estabulada). La proteína producida tras el biorrefino de cereal español está desprovista de la carga energética (que aporta grasa no saludable a la carne) y por tanto es competitiva frente a la soja importada.

¿Es posible continuar innovando en un sector como este?

Por supuesto. Y no solo en el ámbito de los biomateriales, sino también en la producción sostenible de hidrógeno biogénico, un proceso que –complementado con la captura del CO2 en la fermentación del bioetanol y en el reformado de esta a H2– podría convertir en un futuro a las biorrefinerías no solo en plantas no emisoras de CO2, sino en sumideros o limpiadoras de la atmosfera.

¿Y qué medidas habría que tomar para expandir el uso del bioetanol como combustible?

Lo primero que hay que hacer es generar un debate serio donde los expertos puedan contrastar y exponer sus argumentos; en segundo lugar, debe haber un apoyo mediático que pueda formar e informar a empresas, usuarios y administraciones; por último, es preciso un apoyo fiscal acorde con sus ventajas medioambientales y estratégicas para el país y para Europa.

¿Cuáles son los retos de futuro que se ha marcado la asociación para incrementar el peso del sector en nuestra economía?

La difusión de las ventajas que ofrece este tipo de soluciones es el primer paso para poder implementar mejoras en nuestra sociedad. El reto que tenemos por delante es hacerlo a tres niveles: el académico (universidades y técnicos), el político y la opinión pública. En esta línea se enmarca el I Congreso del Bioetanol que se celebrara en Madrid el 16 de noviembre, en formato presencial y on-line. Es gratuito y el que desee puede registrarse en este enlace.

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