La razón por la que Islandia es el cuarto país del mundo más caro para vivir (y para disfrutar de unas vacaciones)

El atractivo más grande de Islandia es, sin duda, su riqueza natural y la asombrosa historia de los vikingos. En los últimos años, las visitas al país insular nórdico han aumentado para disfrutar de un espectáculo de la naturaleza: las auroras boreales.

La aurora boreal es un fenómeno relacionado con el campo magnético, ya que es producido cuando partículas de masa solar cargadas eléctricamente impactan con la atmósfera de la Tierra y su flujo es conducido por el campo magnético que envuelve el planeta.

Islandia ha sido considerada como uno de los cuatro países con mayores gastos con respecto al coste de vida. Pero no es para menos, desde la famosa crisis financiera entre 2008 y 2009, ha resurgido como nación, convirtiéndose en uno de los destinos con más lujo en todo el planeta. Desde hoteles hasta sitios turísticos, el país europeo reúne todos los requisitos de un destino que muy pocas personas pueden visitar.

Los turistas no tardan mucho en descubrir que Islandia es extremadamente cara, desde la gasolina en el surtidor, las bebidas en el bar y la comida en el restaurante, hasta los hoteles. De hecho, los precios al consumidor en Islandia son en promedio un 66 % más altos que en todos los países Europa, según datos de la revista Iceland Magazine.

El atractivo más grande de Islandia es, sin duda, su riqueza natural y la asombrosa historia de los vikingos. En los últimos años, las visitas al país insular nórdico han aumentado para disfrutar de un espectáculo de la naturaleza: las auroras boreales. Este fenómeno luminoso se produce en las capas de la atmósfera terrestre.

Ver las auroras boreales es totalmente gratis, pero es necesaria una gran inversión previa (en hoteles, transporte, comida) que muy pocos pueden permitirse. De allí que el país europeo sea considerado como uno de los más caros para visitar y vivir. De acuerdo a un estudio del Banco Mundial, los restaurantes y hoteles en Islandia también son los más caros de Europa, un 86 % por encima de la media.

El lujo que representa viajar a Islandia tiene sus razones. Por ejemplo, dado a que su clima no es propicio para la agricultura, tiene muy pocos cultivos nativos y la temporada de crecimiento es corta. De hecho, en el territorio sólo se produce el 64,9 % de sus propios alimentos, el resto es importado.

El coste de importar estos productos (generalmente del Reino Unido, Alemania, los Estados Unidos y Noruega) lo termina pagando el consumidor. Más sorprendente aún, es que en Islandia los dulces y el alcohol están sujetos a una tarifa de carga adicional, por lo que resulta realmente costoso de pagar, tanto para los nativos como para turistas.

Hablar de hoteles es resaltar el verdadero lujo del país. Para los islandeses, es un dolor de cabeza el tema de la vivienda, tanto la compra como el alquiler. Las edificaciones son muy modernas, repleta de artefactos electrónicos, con grandes espacios, pero a la vez sumamente caras. Las personas suelen endeudarse por muchos años solamente para tener un lugar donde vivir.

Para los turistas, es peor. Los hoteles en temporada pueden llegar a costar hasta 700 euros por noche, aunque cuentan con un sinfín de comodidades (desde room service hasta viajes a todos los sitios turísticos), pero es inalcanzable para la mayoría de turistas. A su vez, los restaurantes durante el verano son inaccesibles y normalmente están repletos de celebridades que aprovechan sus vacaciones para visitar uno de los países que más ha levantado el interés en la última década.