Teatro

Carlos Latre: “Los personajes de Almeida o Sánchez me han poseído alguna vez”

El humorista estará en el Teatro Edp Gran Vía con «One Man Show» del 3 al 28 de febrero

Carlos Latre en el Callejón del Gato
Carlos Latre en el Callejón del GatoRuben MóndeloLa Razón

El Madrid de Carlos Latre está entre la calle Lechuga, el callejón del Gato y la Gran Vía. Su padre y su abuelo son de la capital y por eso para él es un sitio de «positividad, locura y buen rollo».

Ahora vuelve a «su casa», al teatro, con «One man show» en el que «soy yo: actualidad, más Latre en esencia» con hasta cien personajes distintos de la actualidad.

–¿Hay que ser valiente para volver al teatro ahora?

–Yo soy un valiente siempre; hay que tirarse a la piscina aunque esté vacía porque alguien siempre tirará un cubo. Cuando estábamos confinados le dije a mi equipo: «Hay que salir el día después de que nos abran, aunque haya 10 personas».

–¿Se ha convertido en detector de risas en la mirada?

–Sí, además soy muy psicólogo. El hecho de fijarme en los demás para captar un poco la esencia de las personas ha hecho que sepa cosas de la gente.

–¿Y qué ha descubierto?

–He conocido inseguridades; ese es uno de nuestros mayores males tener demasiado miedo; y eso paraliza. La gente tiene miedo a desnudarse y creo que se tendrían que desnudar más.

–El «antes del Covid» es el nuevo «antes de Cristo».

–No. Quiero verlo como cuando los de Fórmula 1 paran en boxes; me encantaría que fuera eso. Ajustar las tuercas, hacernos un poquito mejor y empezar a arrancar con toda la fuerza.

–Si tuviera que imitar a Dios. ¿Cuál sería su mandamiento?

–Reír todos los días por encima de todas las cosas.

–No sé si le ha llamado el alcalde Almeida para pedirle que le sustituya en alguna crisis...

–No, pero me ha mandado un mensaje de felicitación. Me ha dicho que en estos días que lleva el pobre, con Filomenas y demás le alegré el día. Ése es el mejor mensaje que se puede recibir.

–¿Qué se ha perdido más el sentido del humor o el sentido común?

–El sentido común porque sin él no hay humor: Vivimos en una sociedad «bien quedista» y se ha perdido el sentido común. Las cosas no son blancas o negras, depende del contexto y muchas variables y nos estamos volviendo muy radicales y, desde que están las redes sociales mucho más, prejuzgadores... Hay que pararse un poco más a saber por qué se dice lo que se dice.

–¿Necesitamos una Pelosi en el Congreso?

–Nancy Pelosiiii, me encanta. Yo querría una Nancy Pelosi por la forma de creer en lo que hace, no tienen problema en decir que su oponente político puede tener razón. Por eso digo que aquí se ha perdido el sentido común. ¿Todo el mundo de tus oponentes es digno de criticas? ¿En un momento de pandemia? Creen que la gente no sabe ver cuándo mienten o no. Falta un poco de verdad en nuestra clase política.

–Hace su espectáculo en un teatro que está cerca del Congreso. ¿Es una indirecta?

–Sí, a ver si se me pegan los efluvios de los políticos y sobre todo sacar todo el humor que hay ahí dentro. Tienen demasiada chicha, los humoristas no damos abasto con la realidad.

–¿Cuánto tarda Latre en reinventarse?

–Poco, cada día. Solo hay que tener voluntad, poner ilusión, pasión... Ahora empiezo una nueva aventura en mi vida para enseñar a los que quieren ser profesionales de la comedia y hay una de las cosas básicas para mí en la vida, una frase que me dijo Martirio: «Hay que ir por caminos por donde no hay pisadas». Hay que ser único.

–¿Cuánto dedica a estudiarse un personaje?

–Depende. Cuando vi a Fernando Simón dije: «Ya está». Hay otros que tardas la vida...

–¿El espíritu de algún personaje le ha poseído alguna vez?

–Sí, cuando estaba en Crónicas a veces necesitaba el momento de despresurización porque todavía terminaba hablando como la Pantoja de Puerto Rico. Me pasa también con Pedro Sánchez o con Almeida. Con el alcalde me pasé horas viendo el personaje, y cuando tenía que hablar como yo, seguía diciéndolo como Almeida.

–Imita también a los de la Casa de Papel. ¿Qué nombre tendría y a qué daría el golpe?

–Nueva York o Castellón. Y daría el golpe a las injusticias.