Los presupuestos más difíciles de Almeida

El adiós de Marta Higueras de Recupera Madrid puede provocar un nuevo acercamiento con Vox

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (2i, delante), ayer, durante la presentación del proyecto Madrid 360 Solar
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (2i, delante), ayer, durante la presentación del proyecto Madrid 360 Solar FOTO: FERNANDO VILLAR EFE

Más difícil que nunca antes en la legislatura. Pero no imposible. Esa es una de las lecciones aprendidas si repasamos las tres últimas votaciones de los presupuestos en el Ayuntamiento de Madrid. En 2019, Martínez-Almeida sacó sus cuentas a pesar de la abstención de Vox, gracias a que Inés Sabanés, de Más Madrid, había dejado su acta de concejal para sentarse en el Congreso. En 2020, los aprobó gracias al apoyo de Vox, partido, por otro lado, que constituía el socio prioritario del PP. Ese espaldarazo no se produjo en 2021: Vox, junto al PSOE y Más Madrid, votó en contra de las cuentas. Sin embargo, a última hora, entró en juego el Grupo Mixto: los tres concejales escindidos de Más Madrid y que prestaron su apoyo al alcalde bajo una serie de condiciones. Habrían sido cuatro, de no ser por el adiós repentino de Felipe Llamas, descontento por aquella negociación. Sin embargo, los votos de José Manuel Calvo, Luis Cueto y Marta Higueras fueron suficientes para que la ciudad contara con unos presupuestos para este año 2022. En resumen: tres votaciones, tres aprobaciones, y ninguna de ellas con los mismos actores.

Comienza el análisis

¿Qué ocurrirá este año? Los de 2023 serán los últimos presupuestos de la legislatura. Y la carta de presentación electoral que supone lucir unas cuentas perfectamente encarriladas para los comicios de mayo de 2023 puede ser definitiva para que Almeida reedite su mandato. El departamento de Hacienda y Personal que preside Engracia Hidalgo ya ha empezado a estudiar las necesidades de las diferentes áreas de cara a redactar un presupuesto. Sin embargo, todo está en el aire. PP y Cs suman 26 concejales, a tres de la mayoría necesaria para sacar adelante sus cuentas, fijada en 29 escaños. Sin embargo, la «carta» de Recupera Madrid puede ser insuficiente en esta ocasión. El reciente adiós de Marta Higueras a Recupera, disconforme con la fórmula de «agrupación de electores» por la que apuesta la marca, pone en dificultades al Ayuntamiento. ¿El motivo? Ahora mismo, Higueras ha pasado a ser concejala independiente del Grupo Mixto y, por tanto, no está sujeta a ningún tipo de «disciplina de partido». «Entregó Madcool (el festival de música de Ifema) a Uber, insultó la memoria de Almudena Grandes, ha dado la espalda a la Cañada Real y ha metido en el cajón las partidas de violencia de género, entornos escolares seguros y acceso rápido al Ingreso Mínimo Vital», afirmó la concejala cuando anunció que iniciaba un camino por separado. Un camino que podría confluir con el de la plataforma Sumar, en el caso de que el proyecto de Yolanda Díaz estuviera representado en la capital de España.

Además, las últimas declaraciones de unos y otros hacen pensar que, en lo que respecta a los presupuestos, podrían tomar caminos distintos. Mientras Recupera Madrid mantiene una serie de reuniones de seguimiento con Cibeles, con el objetivo de evaluar el pacto suscrito con motivo de los pasados presupuestos –una de las más recientes, para analizar el estado del edificio de Prado 30, que debería pasar a ser un centro de salud–, Marta Higueras ha adoptado un camino de oposición frontal contra el alcalde. De hecho, ha criticado lo que ella entiende como una política de mano tendida de Recupera Madrid porque se ha comprobado que Martínez-Almeida «no tiene palabra», aparte de considerar un «insulto a la inteligencia» el ofrecimiento del regidor para negociar. Así, uno de los escenarios puede contemplar un voto a favor de Calvo y Cueto, y uno en contra de Higueras. Y, por tanto, a uno de la mayoría.

Aunque parezca difícil, sobre todo a tenor de las últimas votaciones y los enfrentamientos que han mantenido en los Plenos, la opción más factible sigue siendo Vox. La formación de Ortega Smith estableció su propia línea roja en los presupuestos de 2022: la derogación de Madrid Central, después renombrado por el actual Consistorio como Distrito Centro. Su permanencia fue un obstáculo infranqueable para la formación verde, que acusó a Almeida de «entregarse a las políticas de izquierda».

Bajada del IBI

Con todo, aquella ordenanza de movilidad era la única diferencia realmente de bulto entre ambas formaciones. Una de las mayores críticas del equipo de Gobierno hacia Vox fue su negativa a dar el visto bueno a unas cuentas que constituían una nueva bajada del tipo del IBI para los ciudadanos. Y es que la reducción de la presión fiscal es una de las promesas de Vox en todos los territorios en los que aspira a gobernar. Así, en los próximos meses, se desarrollarán unas negociaciones en las cuales el partido presidido por Santiago Abascal deberá pensar también cómo quiere presentarse ante los votantes de los comicios de 2023: si como un partido dispuesto a pactar con el PP, o como una formación en confrontación Martínez-Almeida. En todo caso, la formación todavía está pendiente de ver si confirma a Ortega Smith como candidato, mientras que el rumor sobre un posible salto de Rocío Monasterio al Ayuntamiento nunca se ha extinguido.