La huelga en la Sanidad se enquista por 470 euros al mes

Los médicos quieren una subida lineal de sueldo a la que Sanidad se niega. Hoy se retoma la negociación

Varios manifestantes exigen la mejora de la Atención Primaria en la Sanidad Pública, frente a la Asamblea de Madrid
Varios manifestantes exigen la mejora de la Atención Primaria en la Sanidad Pública, frente a la Asamblea de Madrid FOTO: Fernando Sánchez Europa Press

Después de nueve días de huelga de médicos y pediatras de Atención Primaria y una ruptura de las negociaciones de por medio, hoy vuelven a retomarse las conversaciones entre el sindicato Amyts y la Consejería de Sanidad, a las 9:30 horas, en la Dirección General de Recursos Humanos y Relaciones Laborales. Y hay voluntad de llegar a acuerdo porque el propio sindicato convocante es consciente de que la situación no se puede prolongar por mucho tiempo más, tras dejar cientos de usuarios afectados que se han quedado sin recibir atención sanitaria por huelga del médico que les atiende en su zona de salud. Pero hay una propuesta sobre la mesa que Sanidad no está dispuesta a asumir. De hecho, es lo que ha hecho encallar la negociación.

El diálogo quedó encasquillado después de que el sindicato Amyts, el convocante de la huelga indefinida, demandara una subida lineal de sueldo para los médicos de Familia y de Pediatría de 470 euros al mes a través de nuevos complementos, una demanda inaceptable para Sanidad, aseguran fuentes del Ejecutivo autonómico. Entre otros motivos porque admitir ese punto podría ser el desencadenante de una cascada de huelgas de otros facultativos de la Sanidad, como los especialistas de los centros hospitalarios, que también reclamarían subidas similares, o del personal de enfermería o incluso de otros trabajadores del sector público.

En el último año, se han mejorado las condiciones laborales de 11.000 profesionales de Atención Primaria con la puesta en marcha de dos nuevos conceptos retributivos para los centros que tienen mayor demanda de pacientes y los que cubren zonas rurales. Estos complementos han supuesto una media de 3.800 euros anuales para los médicos de Familia y 3.300 para los pediatras, en concepto de mayor población atendida, según explicaba recientemente el propio consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero. De hecho, nueve de cada diez profesionales ya perciben uno de los complementos.

Y hay más fondos para la sanidad. El consejero de Economía y Hacienda, Javier Fernández Lasquetty, aseguraba ayer en la Asamblea, durante la defensa que hizo de los Presupuestos regionales para 2023, que la Sanidad contará con la mayor inversión de la historia: 9.793 millones, de los cuales uno de cada cuatro estará destinado a reforzar la Atención Primaria.

Y también habrá incentivos. La propia presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, prometía el miércoles que los médicos con más carga asistencial de pacientes serán compensados económicamente. Ahora, el límite está en 34 en Medicina de Familia y 24 en Pediatría, pero aquellos que voluntariamente atiendan más pacientes verán aumentar su nómina.

La última oferta de Sanidad antes de que Amyts se levantase de la mesa de negociación, se centraba en una agenda máxima de 30 pacientes en Medicina y Familia más cuatro citas de asistencia para casos no demorables, con diez minutos por paciente; y de 20 pacientes más 4 de casos no demorables para Pediatría. Además, habrá un programa específico de fidelización de residentes MIR en Medicina de Familia y Pediatría que ofrecerá a aquellos que terminen su formación en mayo de 2023 contratos de tres años. A lo que hay que sumar estabilidad para los médicos de familia que están haciendo funciones de pediatra. Ayuso quiso doblar su apuesta y escenificó el miércoles su apoyo a la sanidad pública anunciando que, a finales de año, habrá 2.000 eventuales se convertirán en interinos que, si bien no tendrán una plaza propia en el sector sanitario, si les asegura un puesto en sistema madrileño de salud. Pero nada de esto parece convencer al sindicato Amyts, que entiende que todas estas medidas son «parches», propuestas que ya se hicieron en el pasado (algunas de ellas) y que no se han llegado a cumplir por parte de la Administración regional.

Ayer, la secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, visualizaba una negociación hoy en la que, «al igual que en la pandemia, esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor». Lo cierto es que ambas partes están condenadas a entenderse y aspiran a que el conflicto se dé por concluido la semana que viene, como tarde, por la situación insostenible que está generando.

Ayer, varios centenares de médicos de Familia y pediatras se concentraron frente a la Asamblea de Madrid, coincidiendo con el Pleno, para hacer valer sus reivindicaciones frente a los grupos políticos de la Cámara regional. Y si bien los portavoces de Más Madrid en la Asamblea, Mónica García, y del PSOE, Juan Lobato, así como la diputada de Unidas Podemos, Vanessa Lillo, acudieron a la concentración para expresar su apoyo a los facultativos concentrados, también ha quedado patente que grupos políticos, como Más Madrid, han marcado cierta distancia en los últimos días respecto al conflicto. Y eso pese a que la sanidad se ha convertido en la principal arma arrojadiza en la arena política madrileña en los últimos tiempos.

Ayer, el balance de Amyts era que el seguimiento de la huelga seguía siendo «histórico», mientras que la Consejería de Sanidad lo cifraba en un 23,56 % en el turno de mañana y en un 12,03% en el de tarde. Pero hasta la presidenta regional se quejaba de una protesta que «no ayuda» en un momento con un pico importante de bronquiolitis. «Si quieren perjudicarnos políticamente, que lo hagan en otro momento», rogó.