Los medios usarán su pluma como arma contra el medio ambiente

Las cabeceras líderes de la prensa internacional implantan nuevas medidas medioambientales en las tareas informativas, con el fin de borrar su huella de carbono

La gran influencia sobre la potencia social que dispone el cuarto poder, conduce a los medios a actuar como líderes de opinión y figuras referentes para el ciudadano de a pie. Una responsabilidad que cala en la conciencia periodística y obliga a los productores de contenido a ejercer consecuentemente, siendo conocedores de que su trabajo se convertirá en un modelo a seguir.

Un ejemplo claro de esta realidad ha quedado reflejado, recientemente, en la manera en la que los medios de comunicación afrontan la contienda contra el cambio climático. La firma de compromisos como no publicar publicidad de empresas contaminantes y neutralizar la huella de carbono de sus actividades laborales, están a la orden del día entre los periódicos más prestigiosos a nivel mundial.

Se presenta, así, una nueva era para el periodismo que sopla al papel y a la tinta con un aire ecológico y más humano, encabezada por periódicos como “The Guardian”. El diario británico se acoge a esta regeneración, que busca alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, con medidas como ajustar el lenguaje de sus artículos a la actual situación de emergencia climática mundial. Idea maestra que ha calado en otros grupos como la Agencia EFE, que, además, ha añadido en su normativa no incluir publicidad de entidades de combustibles fósiles en sus páginas.

Tras varios años de trabajo, “Thomson Reuters” se compromete con la neutralidad de emisiones y se esfuerza por alcanzar una vinculación total con las energías renovables, al menos antes de que acabe este año. Mientras, cabeceras como “The New York Times” juega con otras herramientas como un buscador que informa al usuario de cuánto ha aumentado la temperatura en su ciudad desde el día de su nacimiento, siempre con la pesquisa de concienciar al lector.

Evitar un calentamiento del planeta por encima de los 1,5 grados durante el siglo XXI, es el motivo principal por el que la pluma de estos informadores se ha convertido en un arma contra la contaminación, a pesar de la crisis económica a la que se enfrenta este sector, castigado por las decrecientes ventas y el acceso a internet como principal competidor.

España, sin embargo, mantiene su posición en el zaguero de este asunto. "Muy pocos medios” han elaborado un plan reductor que borre su marcada huella de carbono, como señala Pablo Barrenechea, responsable de la comunidad por el clima de la Fundación de ecología y Desarrollo (Ecodes). Ahora bien, la división mediática del país ibérico ha comenzado a dar sus primeros pasos con ruedines, a partir de iniciativas como el Carbon Disclosure Project en colaboración con la ONU. Un proyecto basado en la “recopilación de información de las empresas más cotizadas sobre los riesgos y oportunidades relativas al cambio climático, los planes de reducción de emisiones y la transparencia de las actuaciones corporativas para mitigar el cambio climático”.