¿Sabías que muchas de las cosas que utilizas vienen del contenedor amarillo y azul?

Tras ser reciclados, los envases que consumimos diariamente pueden convertirse en nuevos objetos y envases de máxima calidad

Un operario de Reciclados la Red desprende el plástico para reciclarEcoembes

A veces no somos del todo conscientes de esto: cuando compramos un producto envasado, lo consumimos, separamos y depositamos en los contenedores amarillo y azul, ponemos en marcha un proceso que termina con la fabricación de nuevos productos a partir de envases reciclados. Algunos de esos productos, podemos tenerlos al alcance de la mano en este mismo momento: una taza de café, unas gafas, una manta para resguardarse ante la llegada del invierno o, incluso, una botella de agua… Objetos que, por muy nuevos que parezcan, pueden haber tenido una vida anterior.

Y es que muchas de las cosas cotidianas que nos rodean provienen de las botellas de plástico, latas, y envases de papel que tiramos a los contenedores de colores. Residuos que, tras un proceso de reciclaje, se convierten en materia prima lista para ser utilizada de nuevo. ¿Y cómo es ese proceso? Después de depositarlos en el contenedor correspondiente, los envases se recogen y se transportan a las plantas de selección para ser clasificados por tipo de material y, posteriormente, son enviados a «recicladores», donde los envases vuelven a nacer.

Este es el trabajo diario que hacen en Reciclados la Red, un grupo de empresas con sede en Sevilla dedicadas a la gestión de residuos y reciclaje de plástico desde hace más de 20 años. «Recogemos el plástico desde las plantas de selección, a las que les llegan los envases de los contenedores amarillos de la calle o, incluso, desde la separación que se hace en una cárcel», explica su CEO, Carmelo Justo.

Su labor es transformarlos de nuevo en materia prima. Así, generan polietileno de baja densidad, que es el que se utiliza para crear de nuevo bolsas de basura, film para envolver palés, tuberías de riego, plástico agrícola para invernaderos y un largo etcétera. También se produce polietileno de alta densidad, que es el usado para crear, por ejemplo, botellas de detergente y botes de cacao en polvo.

«Tenemos fábricas especializadas que, por ejemplo, reciclan las bolsas de supermercado. En ellas el plástico se clasifica, se separa, se tritura, se lava y se convierte en “una lentejita”», expone. Esa «lentejita» se llama granza de plástico y es la materia prima que «se puede volver a reciclar todo lo que se quiera». En Reciclados La Red también reciclan PET, con el que es posible crear prendas de ropa 100% ecológicas, nuevos envases de PET (como botellas de agua y refrescos) o productos de automoción.

«La gestión que hace Ecoembes de los envases y la labor que realizamos los recicladores es muy digna. Entre todos, tenemos que exigir que se recicle y que se consuma material reciclado porque, si no, no cerramos la cadena; el círculo del reciclaje», lamenta. El cambio, según Justo, debe venir también desde el consumidor, que tiene que exigir materiales reciclados: «El reciclado se ha vendido como un producto de segunda, pero es bueno, ecológico y evita que se desaprovechen en el vertedero». Él anima anima a «reciclar todo lo que podamos, porque genera empleo (ellos cuentan con unas 500 personas dedicadas a la gestión de residuos), son productos económicos, duraderos y con beneficios medioambientales».

Leroy Merlin es ejemplo de venta al cliente de productos reciclados. Lo explica María de Ramón, responsable nacional de gestión de residuos en la multinacional francesa. «El caso más claro es la madera», ejemplifica, porque «gran parte de la madera que utilizamos en las tiendas se recicla y se vuelven a hacer los tableros que vendemos». También una colección textil muy especial de cortinas sostenibles, realizadas con material 100% reciclado. «Y es que para fabricar una cortina Dolomiti se reutilizan 17 botellas de plástico, transformadas en hilo 100% reciclado», explica. Así mismo, «nuestros envases de pintura de interiores son todos de plástico reciclado y reciclable».

En Leroy Merlin han adoptado una política ambiental y una estrategia de gestión de residuos, novedosa y que desarrollan en diferentes líneas: prevención de residuos, reducción de embalajes y packaging sostenible elaborado con materiales ecológicos fácilmente reciclables, entre otros. Además, tienen implantado un modelo de recogida selectiva en todas sus tiendas. «También impulsamos proyectos de economía circular e introducimos productos con materiales reciclados, porque el modelo lineal de usar y tirar ya no tiene sentido», defiende de Ramón.

Con los materiales reciclados que compramos en tiendas como esta, comienza de nuevo el círculo del reciclaje y, con ello, nuestra contribución a ahorrar materias primas, energía, agua y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que conlleva crear objetos con material virgen.