«Metro Manila»: No hay salida

Director: Sean Ellis. Guión: S. Ellis, Frank E. Flowers. Intérpretes: Jake Macapagal, Althea Vega, John Arcilla. Gran Bretaña-Filipinas, 2013. Duración: 115 minutos. Drama.

La Razón
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A veces creemos que el paraíso está más alla de nuestra puerta, más allá de nuestra esquina, mucho más allá del horizonte, pero a veces también nos equivocamos y en la maleta se cuela el tenebroso fantasma de la equivocación. Una familia escapa del mundo rural cansados de contar monedas, de pesar miserias, y decide trasladarse a Manila, el Edén. Una ciudad como tantas atiborrada de lobos con piel de cordero, de prostíbulos, de estafadores con el corazón tan duro como el pedernal. Y donde la religión tiene la misma presencia que el sexo. En la inmisericorde «Metro Manila» los protagonistas padecen en las carnes y en los huesos propios lo que tantos otros para quienes, pensaban, el cielo se encuentra en otro lado, hacia el final. No hay piedad apenas para estos personajes, y, desde casi el arranque de la cinta, el espectador barrunta que algo acabará mal, demasiado mal, y, que, sucede en numerosas ocasiones, es posible confundir justos con pecadores, de ahí la inclinación del filme, aunque posea, asimismo, numerosas escenas de sangrienta acción, hacia el puro melodrama. A pesar de que el mensaje de la película resulte trillado, posee algo extrañamente poético y atemorizante, una historia que parece dar bocados y robarle pedazos a miles que fueron reales. Y la verdad, ahí fuera, da miedo casi siempre.