La crisis del turismo provoca la quiebra de Hertz

Por el momento no hay información de lo que sucederá con la empresa de alquiler de coches en otros mercados como el europeo, el asiático o australiano

La crisis del sector turístico, la paralización de los viajes y las malas perspectivas para esta temporada se empiezan a cobrar sus primeras víctimas. La compañía de alquiler de vehículos Hertz se ha declarado en bancarrota en Estados Unidos tras no alcanzar un acuerdo con sus principales acreedores, según un comunicado oficial de la empresa. “El impacto de la COVID-19 en la demanda de viajes fue repentino y dramático, causando una disminución repentina en los ingresos de la compañía y en las futuras reservas”, según los directivos de la compañía.

La bancarrota afecta a las operaciones de Hertz y sus filiales en Estados Unidos y Canadá, pero por el momento no hay información de lo que sucederá en otros mercados, como el europeo, el asiático o australiano. Por el momento ha anunciado que sus oficinas seguirán abiertas mientras se lleva a cabo todo el proceso de liquidación o venta de activos

Hertz es una de las principales compañías de “rent a car” del mundo y fue fundada en los principios del automóvil, concretamente el 1918. Pero no es la primera que cae en el sector de los alquiladores en los Estados Unidos, ya que otras empresas de menor dimensión, como JCPenney, Neiman Marcus o J.Crew se encuentran en dificultados o en concurso de acreedores. Hertz, que es la segunda compañía de alquiler de coches de Estados Unidos, comenzó a notar la crisis seriamente en marzo, al suspenderse de inmediato todos los viajes de placer y de negocios. A pesar de realizar un ajuste de plantilla y de nombrar a un nuevo director general, la quiebra ha sido inevitable.

Desde su sede de Florida había estado negociando con los bancos acreedores y con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos diversas ayudas para llegar a un rescate. Pero finalmente Hertz no ha obtenido suficiente liquidez como para poder esperar a una recuperación del mercado y le ha vencido el peso de una demanda muy débil, unas expectativas de negocio inciertas, una flota de automóviles de gran dimensión y una bajada brusca del precio de los vehículos de segunda mano.