Mercedes reina en las carreras más competitivas

Con trece títulos de constructores y once de pilotos, Mercedes-Benz es la marca más laureada del Campeonato Alemán de Turismos DTM, el más importante del mundo en esta especialidad. Y este año busca su última conquista.

Entre 2004 y 2011 reinaron las carrocerías de cuatro puertas con motor V8: Mercedes logró tres títulos más.
Entre 2004 y 2011 reinaron las carrocerías de cuatro puertas con motor V8: Mercedes logró tres títulos más.

Con trece títulos de constructores y once de pilotos, Mercedes-Benz es la marca más laureada del Campeonato Alemán de Turismos DTM, el más importante del mundo en esta especialidad. Y este año busca su última conquista.

La sorprendente noticia de que Mercedes abandonaba a final de este año el DTM cayó como una bomba en la organización del campeonato alemán de turismos, donde la marca de la estrella ha sido asidua desde hace más de 30 años. Su actividad deportiva se extiende hoy desde la Fórmula 1 hasta los GT y los Turismos. Y se prolongará en el futuro en la eléctrica y ecológica Fórmula E. Pero Mercedes quiere ganar un año más, el último, en su campeonato y, tras la última prueba en Zandvoort, encabeza los campeonatos de pilotos y marcas.

La historia de Mercedes con su campeonato nacional se remonta a 1986, cuando Volker Weidler terminó segundo al volante de un 190 E 2.3-16 preparado por AMG. Se decidió entonces retornar a las carreras de turismos con su nueva berlina deportiva, tras décadas de ausencia.

Hasta 1990, las normas del DTM establecían ventajas para los motores atmosféricos de Mercedes y BMW, frente a los turboalimentados de Ford. En apenas cuatro años, los 190 E mejoraron espectacularmente con las versiones «2.5 Evo» y «Evo II», pasando de 185 a más de 375 caballos, con enormes ruedas y espectaculares alerones. A falta de circuitos permanentes en Alemania, se corría en aeropuertos y en trazados urbanos, con carreras muy duras y pilotos de primer nivel. Mercedes logró sonadas victorias frente a BMW, Audi y Opel. En 1991, Klaus Ludwig se proclamó subcampeón y, en 1992, Ludwig, Thiim y Schneider coparon las tres primeras posiciones y acumularon 16 victorias.

La categoría no cesaba de crecer y en 1993 pasó a ser internacional. Mercedes y AMG, su departamento de preparaciones de competición, introducían avances tecnológicos como la dirección asistida, el ABS o la caja de cambios de 6 marchas, además de la suspensión activa electrónica como en la F-1. Ese año Roland Asch terminó subcampeón en una temporada muy disputada entre los equipos de la marca.

En 1994 el DTM dio su gran salto con un nuevo reglamento común, unificando los motores a V6 de 2,5 litros y permitiendo la entrada de coches con cuatro ruedas motrices y 40 kilos más pesados. Mientras BMW se retiraba y entraba Alfa Romeo, Mercedes prefirió seguir con su C-Class de dos ruedas motrices. Un prototipo con 470 cv., capaz de rivalizar con la superior tracción de los Opel y Alfa 4x4. Ludwig y Van Ommen lograron el doblete a final de año y este mismo y Schneider repitieron en 1995.

La Fórmula 1 de Bernie Ecclestone empezó a sentir la rivalidad del DTM, así que el magnate inglés –asociado con la FIA– decidió «matarlo de éxito». En 1996 se creó el ITC (Campeonato Internacional de Turismos), que convertía de repente el certamen alemán en mundial. En dos temporadas, los costes se dispararon de tal manera que espantaron a los constructores y hundieron este certamen y el DTM... Las marcas alemanas, con Mercedes a la cabeza, tardaron cuatro años, hasta 2000, en relanzar el DTM. Resurgió con menos ambiciones, pero con gran potencial. A Mercedes se unían Audi y Opel bajo un reglamento basado en modelos con carrocería coupé. Bernd Schneider se convirtió en el especialista de la categoría al volante del nuevo CLK, ganando tres campeonatos en cuatro años.

Tras la retirada de Opel, Mercedes y Audi pactaban un nuevo reglamento, con un motor único V8 de 4 litros, chasis semi-monocasco y carrocerías de 4 puertas. Un nuevo Mercedes Clase C entraba en liza junto a una generación de pilotos distribuidos en varios equipos. El duelo entre Audi y Mercedes fue tan cerrado y tecnológico que ninguna otra marca se atrevió a competir.

La firma de Stuttgart consiguió en esos años tres títulos más, gracias a Paffet, Schneider y Di Resta.

Finalmente, BMW retornó en 2012 aprovechando la redacción de un nuevo reglamento que limitaba los costes. Los duelos entre los tres fabricantes alemanes han vuelto a popularizar internacionalmente el DTM, ahora dirigido por el ex-piloto Gerhard Berger.

Su objetivo es aproximarse a los Super-GT japoneses, donde compiten varias marcas niponas.

Mercedes ha aprovechado este cambio para anunciar su retirada, pero no sin antes tratar de ganar su último campeonato: a media temporada, sus pilotos Gary Paffet y Paul di Resta lideran la clasificación de pilotos con cuatro victorias absolutas al volante de los AMG C63 DTM; y los equipos oficiales Mercedes-AMG mandan en la clasificación de marcas.