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Todo bajo control en conducción deportiva

El cuadro de mandos de los nuevos BMW M8 incluyen una configuración de la potencia, chasis, y ahora también del sistema de frenos.

La selección de los modos de conducción se hace en la pantalla táctil o a través del iDrive.
La selección de los modos de conducción se hace en la pantalla táctil o a través del iDrive.

En los modelos más deportivos del Serie 8 se podrá configurar la potencia, chasis y el sistema de frenos.

Los BMW M8, tanto en versión Coupé y Cabrio, están llamados a representar la máxima deportividad dentro de la marca alemana con su motor V8 4.4 Biturbo y una potencia superior a los 600 CV. Para ellos, los ingenieros de BMW han creado un nuevo sistema de visualización y control en el que, además de poder configurar los clásicos parámetros de potencia y chasis, también se podrá ajustar el sistema de frenos a la medida del piloto, promoviendo así una conducción centrada en el circuito y la carretera.

Mediante un toque en el botón M se podrá realizar el cambio de los sistemas de visualización y las asistencias para adaptarse a los gustos del conductor. Este mayor grado de personalización estará incluido por primera vez en el nuevo BMW M8 Coupé y Cabrio, además de las versiones Competition Coupé y Competition Cabrio, que llegarán al mercado en los próximos meses.

Hasta la fecha, el sistema de control desarrollado para los BMW M permite configurar de forma separada la potencia y la tecnología del chasis al gusto del conductor y de sus necesidades, activando varios modos de potencia, suspensión y dirección, e incluso la distribución de la potencia entre los dos ejes en los modelos xDrive.

Con la llegada del BMW M8 se añade la posibilidad de configurar el sistema de frenos mediante un nuevo botón situado en el centro de la consola que permite el acceso directo a todas las funciones de configuración disponibles para cinco parámetros del vehículo. Al presionar el botón aparece el menú en la pantalla, ofreciendo una imagen de la configuración actual del vehículo, y a partir de ese momento el conductor puede ajustar la potencia, la suspensión, la dirección, los frenos y la tracción xDrive a través de la pantalla táctil o mediante el mando del iDrive.

A la hora de seleccionar la potencia se puede elegir entre los modos Efficient, Sport y Sport Plus, mientras que para la configuración del chasis están las opciones Comfort, Sport y Sport Plus, realizando los ajustes convenientes sobre los amortiguadores controlados electrónicamente, y en la dirección electromecánica del BMW M se puede optar por los modos Comfort y Sport.

En los modelos M8 se incluye un sistema de frenos reforzado y una función de frenado controlado dentro de un módulo compacto que implica una reducción de peso de dos kilos en el conjunto, mejorando la eficiencia del vehículo. La presión que se requiere del freno está activada por un sistema eléctrico que proporciona un comportamiento más dinámico y asegura intervenciones más rápidas y precisas en el sistema de control de estabilidad, incluso cuando el asfalto está mojado o en situaciones de aceleración lateral significativas. La presión que se ejerce sobre el pedal de freno varía según el modo elegido –Comfort o Sport-, así como la rapidez de respuesta.

En el nuevo BMW M8 también se puede personalizar el funcionamiento del cambio de marchas Steptronic de ocho velocidades, variando el sonido del motor en función del modo elegido en un botón separado en el centro de la consola. Y otra novedad en los modelos M es el botón M Mode, que se utiliza para cambiar la respuesta de los sistemas de asistencia a la conducción, instrumentación digital y el Head-Up display, incorporando a los actuales modos Road y Sport el modo Track, diseñado exclusivamente para un uso en circuito con unas sensaciones más puras.