«Culpable», por unanimidad, el acusado de matar a su mujer a puñaladas

El Jurado Popular ha dictado sentencia firme y ha condenado al homicida a casi 15 años de prisión

El acusado de asestar hasta nueve puñaladas, dos de ellas de mortal necesidad, a su pareja en abril de 2018, identificado como Ezequiel A.F., fue declarado culpable por unanimidad por el tribunal del jurado.

En sentencia firme, cuyo fallo adelantó el magistrado presidente del Tribunal del Jurado, Álvaro Castaño, fue condenado a casi 15 años de cárcel por un delito de homicidio y tres delitos de amenazas a sus hijos, uno de ellos menor de edad en el momento de los hechos.

El juicio, que estaba previsto que se desarrollara inicialmente en varias sesiones, se vio reducido en tres sesiones al reconocer los hechos el procesado.

En estas tres sesiones del juicio oral han declarado dos de los tres hijos del acusado y el médico forense que realizó la prueba pericial, ya que al resto de pruebas renunciaron tanto el Ministerio Fiscal, como acusación particular y defensa.

El jurado lo consideró culpable por unanimidad de haber matado a su mujer y amenazado a sus hijos con el mismo cuchillo con el que apuñaló a su esposa, por lo que no vio razones de justicia para solicitar un indulto.

El presidente del Tribunal detalló la condena a 12 años, seis meses y un día de prisión por el delito de homicidio, así como libertad vigilada durante una década; y a 9 meses por cada uno de los tres delitos de amenazas hacia sus hijos, con la prohibición de aproximación durante dos años.

Asimismo, deberá asumir el pago de las costas procesales e indemnizar con 100.000 euros en total a sus dos hijas, y al que era menor, en el momento de los hechos, en 75.000 euros en concepto de daño moral, tal como solicitaba el Ministerio Fiscal, así como la acusación particular y la propia defensa.

Reconoció los hechos

En la apertura del juicio oral, el acusado reconoció haber matado a su pareja y amenazar a sus tres hijos, uno de ellos menor de edad, cuando intentaron socorrerla y en el derecho a su última palabra pidió perdón.

Sin embargo, fue expulsado de la sala, por orden del magistrado, debido a los gestos que realizó cuando estaba prestando declaración una de sus hijas, alegando que era «mentira» lo que relataba la joven, que lo acusaba de maltratar a su madre en múltiples ocasiones.