Ni susto, ni muerte

Autor: Enrique Jardiel-Poncela. Director: Ignacio García. Reparto: Pepe Viyuela, Juan Carlos Talavera, Abigail Tomey, Paloma Paso Jardiel... Teatro Fernán-Gómez. Madrid.

Contra el tópico extendido en parte del panorama teatral, por intereses espurios o prejuicios ideológicos, de que el teatro de Jardiel Poncela, como el de Mihura, es parte de esa «caspa» identificada con una España antigua, el mejor argumentario reside en la modernidad y la puesta al día de sus escenificaciones. A la contra, el peor enemigo de Jardiel es el Jardiel de siempre. No me entiendan mal: este clásico del siglo XX que Ignacio García ha rescatado, «Los habitantes de la casa deshabitada», un vodevil cómico con una trasfondo de terror, al estilo de las películas de Abbot y Costello –aunque haya truco al final–, tiene cierto aire de tebeo gamberro en su concepción escenográfica. Sin embargo, ni en ese código se libra de la sospecha del cartón piedra. En el resto, en su forma de entender el terreno actoral, así como en el respeto al texto, es un montaje visto mil veces antes. No siempre es necesario adaptar, pero aquí sobran pasajes que ralentizan el ritmo, por muy Jardiel que sea. En cuanto al reparto, queda mucho por trabajar, con la salvedad de Pepe Viyuela, que le saca jugo con apenas una mirada a cada frase de su chófer jocoso.