La destrucción del Valle de los Caídos

Ahora cabe preguntarse si el símbolo de esta nueva época será la voladura de la Cruz del Valle de los Caídos

La ofensiva de la izquierda sectaria y fanática contra la Historia tiene en el proyecto de ley de Memoria Democrática su expresión más inquietante y antidemocrática. La cuestión es saber hasta dónde llegará el odio. Todo el mundo recuerda la imagen terrible del anticlericalismo del terror rojo con el fusilamiento y destrucción del Sagrado Corazón situado en el Cerro de los Ángeles. Los cinco jóvenes de Acción Católica que custodiaban el convento fueron asesinados. Posteriormente, el 28 de julio de 1936 un pelotón formado por anarquistas llegados de Madrid, acompañados por una equipo cinematográfico, decidieron fusilar la escultura del Sagrado Corazón, que era una figura que estaba sobre un monolito de más de nueve metros. El objetivo era fusilar simbólicamente a Dios. Fueron seis impactos de bala que rodearon al Sagrado Corazón sin conseguir acertar en lo que se consideró un milagro. Una vez perpetrado este acto sacrílego intentaron derribar la columna utilizando diversas formas como rodearla de cable de acero y utilizar un tractor, pero al tercer intento se rompió, o un grupo de bárbaros con cinceles también fracasó. Finalmente, lo consiguieron el 7 de agosto utilizando dinamita. La cabeza de la estatua fue acribillada a tiros y golpes. Con la conclusión de la Guerra Civil, el nuevo gobierno recuperó el nombre original, lo habían denominado Cerro Rojo, y el monumento.

España había sido consagrada al Sagrado Corazón en 1919. Era un monumento que no molestaba a nadie y está situado en Getafe enfrente de la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, considerado el centro geográfico de nuestro país. Fue una muestra del terror rojo y del anticlericalismo de la izquierda. No se cómo tendremos que relatar este acontecimiento cuando entre en vigor la nueva ley. Desde luego, no se trató de un suceso aislado, sino que fue parte de una de las mayores persecuciones que ha sufrido el cristianismo en su historia. Es lo que se vivió, con decenas de miles de asesinatos, en la zona republicana. Ahora cabe preguntarse si el símbolo de esta nueva época será la voladura de la Cruz del Valle de los Caídos. Es algo que ofende a la izquierda anticlerical y lo peor es la inacción del cardenal Osoro y la Iglesia ante esta nueva ofensiva contra la concordia y la reconciliación.