Opinión

La quiebra del Estado

La Historia nos demuestra que las cesiones nunca conducen a nada positivo

El Estado de las Autonomías es un modelo mal resuelto pero no es culpa del constituyente sino de la deslealtad de formaciones nacionalistas que tienen como objetivo, explícito o implícito, su destrucción. La alternativa del modelo federal es fruto del desconocimiento de sus promotores que se abrazan como un náufrago a un frágil bote salvavidas que es incapaz de atravesar el Atlántico. La Constitución ofrece una adecuada respuesta al histórico problema de la realidad plural de España y permite el desarrollo armónico de todas las comunidades respetando sus hechos diferenciales. La cuestión de fondo es que la voracidad de los nacionalistas no tiene límite y el Estado se ha ido debilitando progresivamente en esos territorios por culpa de las sucesivas cesiones protagonizadas por UCD, PSOE y PP. La Conferencia de Presidentes celebrada en Salamanca fue la enésima muestra de la imperfección del sistema y la necesidad de resolver el problema para que España no esté inmersa en una absurda crisis institucional permanente por culpa de la deslealtad de los socios independentistas del gobierno.

En lo que respecta al fondo del encuentro solo se puede calificar de inútil, como viene siendo habitual, mientras que en las formas cabe destacar que la participación vasca costó más de 200 millones de euros y el presidente catalán, con inaceptable chulería, se ausentó para visitar en Suiza a la fugada Marta Rovira. No parece que lo sucedido pueda ser un motivo de alegría. A esto hay que añadir que existe una gran inquietud ante el trato privilegiado que reciben Cataluña y el País Vasco, a las que se tendría que añadir Navarra, mientras que el resto se comporta con una incuestionable lealtad. La Historia nos demuestra que las cesiones nunca conducen a nada positivo, porque se interpretan como una muestra de debilidad. El PNV es experto en ello y consigue avanzar en su objetivo de expulsar a España, lenta pero inexorablemente, del País Vasco. El vacío es tan enorme que sorprende que el PSOE adopte una actitud tan cortoplacista y miope. Con lo que respecta a Cataluña, la situación es grave porque se ha conseguido la desescalada, pero la contrapartida es incrementar el chantaje imponiendo la cesión de competencias, mayor debilitamiento del Estado y una bilateralidad político-institucional que rompe el principio de igualdad consagrando la existencia de autonomías de primera y de segunda.