Los amparados
Casado es un buen muchacho que debería echarse a un lado y dejar hacer a los que sacan votos, que son Ayuso y Almeida
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Madrid es una región amparada por su presidenta, niña Isabel, que nos protege de las agresiones exteriores. Ahora nos está blindando contra los impuestos de Sánchez con su “anteproyecto de ley de defensa de la autonomía financiera de Madrid” para defendernos de la asquerosa “armonización fiscal” exigida por los independentistas catalanes, que supondría a los madrileños un coste de dos mil eurazos anuales.

Que los dioses bendigan a la gobernanta, que no sé cómo aguanta con tanta presión. Los celos son muy malos y el propio presidente de su partido anda tocándole las meninges para que no aspire a capitanear el PP de su comunidad.

Casado es un buen muchacho que debería echarse a un lado y dejar hacer a los que sacan votos, que son Ayuso y Almeida. En un momento en que los sondeos dan por hecho que si hoy hubiera elecciones el PSOE no llegaría a los cien escaños y que los centro-derecha gobernarían con holgura, no estamos como para esos “quítate tú para ponerme yo” que se cuecen en la sede de Génova.

Dejemos brillar a los que brillan, que el actual líder del PP no es Mario Draghi, un hombre libre de los narcisismos y las banalidades de los partidos políticos al uso, que tanto estamos padeciendo en España, en cuyo espejo pragmático deberían mirarse los que en un futuro pudieran sacarnos del merdero en que estamos inmersos.

Fijémonos en cómo está relanzando la economía y transformando un sistema político que va llevando a Italia -país que despertaba la sonrisa en la boca de todos por fullero-, hacia un marco de prestigio y credibilidad. Aquí padecemos una clase política débil, como ocurría en la Italia pre-Dragui, y fíjense qué vuelco ha dado en estos últimos seis meses. Francamente envidiable.

La mesa del absurdo

Pero hablemos solo por un momento, porque no merece más rato, de la mesa del absurdo. Me encanta la sentencia de Rufián: “si fracasa la mesa, PP y Vox entrarán en la Moncloa”. A este tipo -a quien el apellido le encaja como anillo al dedo, no me cansaré de decirlo-, no le falta razón, ya que si el insigne Sánchez no les da la independencia que pretenden, éstos dejarán de darle su apoyo, con lo cual no habrá presupuestos generales aprobados y la minoría en las Cortes le forzará a unos comicios anticipados. Y aquí paz y después gloria, y nunca mejor dicho.

Pero el trilero se sacará alguna trampa o alguna engañifa de la manga para que esto no ocurra. Como que ya ha convencido a Aragonés para la supervivencia de “la mesa” para seguir mareando la perdiz a fuerza de cesión de competencias y transfusiones económicas, y éste que es bajito y flojo ha tragado. Fijémonos en que el doctor presidente ha ido con una mascarilla sin banderita de España para contentar a estos simios catalanes. ¡Qué catalina ingenuidad angelical!

El catalán en Mallorca

Luego está lo de la pequeña e ilusa Arrimadas, que asoma la gaita para ver qué le está ofreciendo Bolaños a cambio de su apoyo al proyecto de presupuestos para 2022. Y lo de la tal Armengol, furiosa con que los médicos en Baleares atiendan en español a sus pacientes y no en mallorquín, en lugar de ocuparse de las menores tuteladas que son prostituidas en un barrio donde los vecinos temen por su seguridad ya que se ven rodeados solamente de okupas, de tráfico de drogas y de niñas entregadas a depravados. Pero ¿quién ha puesto ahí a esa tipa? Desde luego se han lucido los votantes.

CODA. 1) Japón se pone a la cabeza en lo que se refiere a ciudadanos centenarios. Casi ochenta y siete mil. ¿Será la alimentación? Ya estoy apuntándome a un master de inmediato. 2) La frase de Vargas Llosa: “La mejor literatura crea ciudadanos incómodos, por eso los poderes tratan de controlarla”.