Demasiado lejos

La Razón
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La ambición y el hambre de poder han cegado a Wade y el pueblo le ha dicho rotundamente basta. El hastío se acumula gota a gota hasta que lo inunda todo. Senegal no es una monarquía, por mucho que su anciano presidente use todas sus armas para dejarlo en herencia a su hijo. Wade ya dio muchos avisos (Karim es ya ministro de Energía, Transportes aéreos, Infraestructuras... ) Pero la guinda ha sido el intento de una reforma constitucional con unos "arreglos"que facilitarían o casi blindarían la sucesión del hijísimo: por ejemplo, elección del candidato con el 25 % de los votos en primera vuelta, o la figura de un vicepresidente que en caso de ausencia del presidente "sube"directamente de categoría y puede elegir a su propio vicepresidente.

Demasiado. La calle, harta desde hace tiempo, ha estallado. Y el presidente ha tenido que renunciar a sus cambios. Rectificar es de sabios. Pero muchos dicen que es demasiado tarde. El tiempo lo aclarará. Y quizá la comunidad internacional diga algo la próxima vez que se produzca otro "exceso"porque, en esta ocasión, Francia se limitó a mostrarse "sorprendida"de que una reforma de tal envergadura se hiciera con tan poco tiempo antes de las elecciones y sin consultar al conjunto de los actores políticos del país. Sin comentarios.