Las siete vidas de Berlusconi

El incombustible Silvio Berlusconi, favorito en las elecciones italianas del domingo
El incombustible Silvio Berlusconi, favorito en las elecciones italianas del domingo

Humillado por sus fiestas "bunga bunga"con menores y acorralado por la Justicia, Silvio Berlusconi tuvo que dimitir como primer ministro en noviembre de 2011. Presionado por los mercados y Europa, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, patrocinó el Gobierno del tecnócrata Mario Monti para que los mercados no dieran la espalda a la tercera economía de la Eurozona. Su inhabilitación en 2013 para ocupar cargo público por fraude fiscal de su emporio Mediaset parecía dar la puntilla al magnate. Incluso algunos en su partido, Forza Italia (FI), hablaban abiertamente de que el líder debía jubilarse y dar el testigo a las nuevas generaciones. Incluso la salud del ex “Cavaliere” parecía resentirse.

Sin embargo, parafraseando a Mark Twain, las noticias sobre su muerte eran totalmente exageradas. Más de un lustro después, el tres veces ex primer ministro italiano encabeza las encuestas para ganar el domingo las elecciones generales. Si en 1994 justificó su aterrizaje en la política para evitar el “peligro” comunista tras el terremoto de Manos Limpias, ahora se erige como el único que puede salvar a Italia de la “secta” del Movimiento 5 Estrellas (M5E). Tras años desprestigiando la imagen de su país en el extranjero, la polarización de la política transalpina lo han convertido en una especie de estadista capaz de calmar al mundo financiero y a Europa, inquieta por el hecho de que el 40% de los electores de un país fundador de la UE vaya a dar su confianza a partidos abiertamente euroescépticos y anti euro (M5E y Liga Norte). “La UE no debe temer la deriva populista de Salvini porque exista una garantía que se llama Silvio Berlusconi”, ataja Berlusconi.

Para dar más credibilidad a sus palabras, el líder de Forza Italia ha conseguido que el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, acepte ser su candidato a primer ministro, dado que él no podrá hacerlo hasta noviembre de 2019. A menos que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo al que ha recurrido su condena judicial falle a su favor.

Paradójicamente, en unas elecciones tan inciertas como las del domingo, esta camaleón político resultará ganador pase a lo que pase. Si la alianza de derechas se impone, Tajani abandonará Bruselas y se mudará al romano Palacio Chigi (residencia del presidente del Gobierno italiano). Como un "entrenador", Berlusconi no jugará, pero podrá controlar todos los hilos entre bambalinas.

En cambio, si el socialdemócrata Partido Democrático (PD) se impone y necesita el apoyo de FI para gobernar, de nuevo el “ex Cavaliere” mantendrá su influencia. Aunque como estrategia electoral descarta una Gran Coalición con Renzi, reconoce públicamente sus simpatías por el actual primer ministro en funciones, Paolo Gentiloni, del PD. No por casualidad pactó con el líder del PD la actual ley electoral.

En tercer lugar, si los partidos políticos son incapaces de ponerse de acuerdo para formar Gobierno, una repetición de elecciones en junio o a lo largo de 2019 daría más margen de tiempo a Berlusconi para encabezar él mismo el Ejecutivo. Una jugada maestre de un gato de siete vidas que empezó cantando canciones napolitanas en cruceros turísticos antes de fundar un imperio televisivo. El espectáculo debe continuar...

pgarcia@larazon.es