¡A por ellos!

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Ni sana, ni leches. Es envidia pura y dura. Estoy hablando de los franceses y no se trata de sus quesos, vinos, o «haute couture». Tampoco de deportes, porque les solemos sobar el morro en baloncesto, en fútbol les sacamos ventaja y en tenis, a falta de Nadal, les mandamos este año a esa gacela que es Garbiñe Muguruza y a los dos López y volvimos a izar la rojigualda en Roland Garros. Lo que envidio de los galos es la actitud que tienen hacia lo suyo y en especial su patria. Yo antes, cuando apretaban las hormonas y el músculo nunca dormía, era mucho más de salir que de reflexionar y rara era la tarde que sacrificaba los aromas del crepúsculo, por un partido de fútbol en televisión. Los tiempos cambian y estaba plantado este sábado frente a la pantalla cuando comenzó la Eurocopa 2016. No les voy a hablar de la gala, porque el DJ David Guetta me parece un jeta. Ni siquiera del golazo de Payet. Lo que me dejó traumado fue el momento en que sonó por los altavoces La Marsellesa y el público, sin distinción de ideología, partido o condición social, se puso a entonar con voz ronca y ojos febriles eso de «Allons enfants de la Patrie». Este lunes, en Toulouse y frente a la República Checa se estrena la Selección Española. ¿Y saben ustedes lo que musitarán el Rey Felipe VI, Del Bosque, los jugadores de “La Roja’ y los miles de españoles del graderío? Pues ‘lo, lo, lololo... lo, lolo...”. Y excepto un puñado de valientes entre los que estará Sergio Ramos, no lo harán con mirada altiva y gesto feroz, porque no hay quien lo cante con gracia. Se me ocurrió este fin de semana plantear el asunto de la letra del Himno Nacional a un grupo de tertulianos de relumbrón y sólo uno dijo que le parecía urgente y obligado. Otro, que ni lleva pendiente en la nariz ni ha sido deformado intelectualmente en la Universidad por profesores podemitas, comentó que las banderas, las camisetas y los himnos le importaban un comino. El cuarto soltó que la única España que le interesa es la posterior a 1978. ¿A alguien se le ocurre que se puede separar «El Quijote» de la Batalla de Lepanto?, ¿el Museo del Prado de la Guerra de la Independencia, el Guernica de Picasso de la Guerra Civil, los Tercios de Flandes de la Catedral de Santiago?, ¿Colón, Cortés y Pizarro del idioma castellano? Cada vez entiendo menos a los habitantes de este país llamado España.