¡Así nos va!

La Razón
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Al Partido Socialista le va mal y no solo porque haya dejado de ser esa gran fuerza hegemónica de otros tiempos. No es capaz de salir de la pendiente de descenso, la causa radica en que está cometiendo muchos errores y algunos de ellos muy graves.

Como muestra bien vale un botón, y lo encontramos en las elecciones vascas. Son las segundas elecciones en paz que se celebran en Euskadi. Es indiscutible que uno de los hitos más importantes de nuestra democracia es el final de ETA. Durante toda la democracia uno de los grandes problemas de Estado ha sido la banda asesina, que en su pulso contra el Estado de Derecho, robó la vida de más de 800 inocentes. Finalmente, el 20 de octubre del año 2011, tuvo que rendirse. Fue el triunfo de la Ley y de la Libertad.

Ofrece poco debate afirmar que todas las fuerzas democráticas y gobiernos son acreedores, en la parte que les toca, del final del terrorismo en el País Vasco y que, en su tramo final, tuvo dos protagonistas indiscutibles, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ambos ex-secretarios generales del PSOE.

En cualquier país democrático el reconocimiento y el respeto a quienes prestaron al país un servicio como este debería ser sincero, automático y símbolo de aprecio a las instituciones democráticas y a quienes las encarnan, sean quienes sean los titulares y el partido a quien representan.

Llama la atención hasta qué punto está instalada la destrucción del adversario en la realidad política española, pero ese mal nace desde dentro de las propias organizaciones. Es triste que el cainismo llegue hasta el extremo de la autolesión.

El Partido Socialista ha decidido no contar en las elecciones autonómicas en Euskadi con los dos ex-secretarios generales que encarnan la derrota de ETA. Por increíble que pueda parecer, el actual líder socialista prefiere proteger sus intereses personales antes que fortalecer electoralmente las siglas a las que representa. Una decisión como ésta solo puede tener su origen en la política de mano dura y represalia frente a los que discrepan de las decisiones de la dirección.

Más aún, en plenas campañas electorales en Galicia y Euskadi, todo el trabajo político de la cúpula socialista está siendo invertido en la estrategia de supervivencia interna. Prueba de ello es la resolución que ha aprobado la Dirección de los socialistas madrileños, en la que animan al Sr. Pedro Sánchez a volver a intentar la investidura.

Es evidente que la letra nace en la calle Ferraz y la federación socialista madrileña habla por boca de ganso, pero lo que se pone en evidencia es que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y que, la pérdida de 5 diputados, bajando a la pírrica cifra de 85, parece que no es suficiente lección.

A veces, se podría llegar a pensar que lo más importante para algunos no es quién debe liderar la victoria, sino seguir liderando la derrota.

Las encuestas son malas para el PSOE de cara al día 25 de septiembre, pero el resultado electoral no será tan bajo como pronostican los sondeos. El drama del Partido Socialista no es solo la pérdida constante de apoyos en las urnas, sino el porqué muchos ciudadanos se avergüenzan de reconocer su voto socialista después de tanto tiempo en la oposición.

Lo que también debe tener claro la Dirección socialista es que el conejo del sombrero que consiste en ganar a las encuestas y celebrarlo como si se hubiesen ganado las elecciones ya no va a servir. Que estamos todos mirando con preocupación cuántos escaños perdemos y cuántos ganan los demás y que además, eso tiene un responsable máximo.

Decía D. Manuel Azaña que los españoles somos un pueblo que hace lo razonable después de haber intentado todo lo demás. Parece que el PSOE está demostrando ser un español ejemplar en el sentido que indicaba Azaña, así nos va.