Bombo es un fonema onomástico

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

Es imposible salir de un recital de Les Luthiers sin la sensación de ser profundamente lerdo, con la aplastante certeza de que hay seres humanos cuya inteligencia y talento excede cualquier cota que uno se empeñe en alcanzar. ¿O debería haber escrito que «era» imposible salir de un recital de Les Luthiers...? Porque lo que va a ser imposible a partir de ayer, del día en que murió Daniel Abraham Ravinovich (que se autodefinió una vez como «judío apostólico romano»), será volver a entrar en algún espectáculo de estos genios. Celebraron sus 40 años en escena, en 2007, con un multitudinario evento al aire libre en los jardines de Palermo. Estar aquella primavera austral entre el cuarto de millón de presentes, según reseñaron las crónicas, fue un placer infinito. «Daniel, empezá el monólogo». «¿Un mono que habla?» «Nooooo. Mono, uno en griego, monólogo es cuando habla uno solo». «Ah, entonces vos y yo estamos haciendo un biólogo». También ese día enfilaba hacia el hotel con agujetas en los abdominales a causa de las carcajadas pero a la vez apesadumbrado por mi propia estupidez.

La última vez que vinieron a Sevilla, a representar «Lutherapia» (lo confieso: pedí e hice una entrevista que no se publicó sólo para hacerme una foto con ellos), el reemplazante Tato Turano suplió a Rabinovich, que ya andaba pachucho, y el pianista Carlos Núñez Cortés asumió el rol más abiertamente cómico del quinteto. Todo bien, claro, excepto que era inevitable recordar a Daniel «epistemologando» con expresión de sátiro incurable en el estreno del espectáculo (2008), en el teatro Gran Rex de Buenos Aires. Turano y Martín O’Connor serán a partir de ahora los parches de un grupo que ha mantenido a cinco integrantes fijos desde su creación en 1967, si bien perdió al poco de su fundación a Gerardo Masana, debido a su muerte prematura, y se separó en 1986 de Ernesto Acher, primer suplente de Les Luthiers e integrante fijo a partir de 1973. En principio, la gira que debe traerlos en octubre a Oviedo, Vigo y La Coruña continúa programada.