Caballo de Troya

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El sr. Julio Anguita, cuya máxima aportación política fue intentar destruir al PSOE, y el sr. Diego Cañamero, bien conocido en El Coronil (Sevilla) por el seudorrégimen que llegó a establecer, son los botones de muestra de lo que quiere Podemos. El sr. Manuel Monereo, líder histórico de la IU anguitista y cabeza de lista de Podemos por Córdoba, ha afirmado dos cosas definitorias sobre el sr. Pablo Iglesias. En primer lugar, que «él es su maestro y que una parte fortísima de Podemos se cuajó en IU» y la segunda, que «el mejor discípulo de Anguita es Iglesias».

En un país democrático la libertad para profesar la ideología que uno tenga está por encima de todo, de la misma manera que está el derecho de los ciudadanos a saber qué ideas son las que respaldan las diferentes opciones electorales. Podemos va dejando poco lugar a las dudas: nace desde un sector de Izquierda Unida, el sr. Anguita es el mentor político del sr. Iglesias y, por fin, comparecen en coalición las partes que se habían separado. El resto de aliados, como los movimientos de corte trotskista, tipo izquierda anticapitalista, o antisistema, como la CUP, son pequeñas piezas que se anexionan al sueño que tuvo el visionario Anguita, en los noventa, de vencer en las urnas al PSOE.

Los electores de izquierda tendrán que decidir qué izquierda es la que quieren que les represente, si la socialdemocracia que transformó Europa, o la izquierda antisocialista que quedó descartada en 1989 y pretende reubicarse dentro del caballo de Troya.

La batalla en estas elecciones no está en el centro político, que por cierto es algo tan indefinido como incierto, la clave de la victoria está en quien sepa entender qué esperan los votantes de izquierda. El Partido Socialista no puede renunciar a ser el referente de la izquierda social, porque la sociedad española no quiere el modelo presuntamente revolucionario del sr. Cañamero, como no quiso el modelo visionario del sr. Anguita.

La obsesión por ganar el centro debería limitarse a proyectar una mejora en la credibilidad y en la gestión. El votante centrista no es otro que aquel que desea Estado de Bienestar, al modo socialdemócrata, y eficiencia en la gestión, como algunos atribuyen a la derecha política.

La coherencia y el sentido común son dos aliados imprescindibles para conquistar la hegemonía social de la izquierda, por eso, no se deben cometer errores. Han publicado varios medios de comunicación la predisposición de la dirección socialista a formar gobierno de coalición con Podemos en el Ayuntamiento de Madrid.

Al mismo tiempo, la alcaldesa, la sra. Manuela Carmena, ha insistido en su deseo de formar gobierno con los socialistas.

Sin embargo, las decisiones de formar coaliciones de gobierno deben responder a una posición nacional basada en ideas, política y estrategia. Ahora es momento de elecciones y la dirección debe concentrar todo su esfuerzo en ello, iniciar un proceso de negociación en la capital de España introduce elementos que no ayudan ni a competir electoralmente con Podemos, ni a defender la coherencia de una posición política general pactos, por mucho que se intenten usar como instrumentos internos en los partidos.

En la medida en que siente mejorar sus expectativas electorales, Podemos se ve con más fortaleza para dejar ver con transparencia cuáles son sus mimbres y cuál su modelo, es precisamente ahí donde radica su debilidad.

Ganan cuando intentan ser el Partido Socialista, pero a medida que se conocen sus referentes, sus ideólogos y sus objetivos se desinflan electoralmente. El PSOE no tiene que inventar nada, paradójicamente debería hacer lo mismo que Podemos, mostrarse tal y como es realmente.